El Adolescente, Fiodor Dostoievski

[Podrosiok]. Nove­la del escritor ruso Fiodor Dostoievski (Fedor Michajlovic Dostoevskij] (1821-1881), publicada en 1875. Dostoievski pasa aquí a las ideas nietzschianas de Raskólnikov (v.) al cristianismo ruso que forma el substrato filosófico de su última obra, Los hermanos Karamázov. El «adolescente» es Arkadii Dolgorukii, hijo ilegítimo que el propieta­rio Versilov ha tenido con una criada. In­ternado en un colegio aristocrático, que di­rige un francés mezquino e ignorante, el muchacho es maltratado y alejado por sus compañeros debido a su bajo origen. El chi­quillo no se rebela, pero en el fondo de su alma se acumula el odio contra todos y, por reacción, tiene sueños megalómanos de ri­queza y poderío. Como muchos héroes de Dostoievski, también ésta es su idea fija: quiere llegar a ser rico y para conseguir tal propósito trata de acostumbrarse al ayuno y a la economía. Pero Arkadii es im­pulsivo e inconstante. En un rapto de ge­nerosidad gasta casi todos sus ahorros y despilfarra en diversiones lo poco que le queda.

Arrastrado por su naturaleza ardien­te e impulsiva se enamora de la mujer ama­da por su padre y, en posesión de un do­cumento comprometedor para ambos, com­bina intrigas sobre intrigas; se entrega al juego y contrae deudas con un individuo que después resulta ser el amante de su hermana Liza. El adolescente se encierra en sí mismo y de su «yo» hace el centro del mundo; no habiendo recibido nunca nada del prójimos se crea para su propio uso una filosofía de sórdido individualismo. Pero en su compleja naturaleza de ruso, sufre más aún con su egoísmo. Soñador como su padre, fantasea sobre una felicidad universal, sin hacer nada por conse­guir la propia. Su sueño encontrará una expresión más real en la sabiduría del an­ciano peregrino Makar Ivanovic, padre adoptivo de Arkadii, quien predica un nue­vo cristianismo que surgirá del corazón del pueblo. Como en todas sus obras, también en El adolescente, Dostoievski muestra sus grandes capacidades de psicólogo y de poe­ta del sufrimiento moral y, por primera vez, pronuncia las palabras de humanidad y de amor que le convertirán después en el creador del dogma de la santidad popular. [Trad. de B. Cansinos Assens (Madrid, 1935).]

G. Kraisky