Bárbara o La Piedad, Franz Werfel

[Barbara oder die Frdmmigkeit]. Novela de Franz Werfel (1890-1945), publicada en 1929. Representa, como el volumen de narraciones El cre­púsculo de un mundo (v.), la agonía y de­cadencia histórico-social del Imperio aus­tríaco, y describe el desarrollo espiritual de su protagonista Fernando R., a pesar de que el título sea Bárbara, su niñera, quien, aun apareciendo raras veces en la novela, es el espíritu tutelar de su existencia. El pró­logo nos presenta a Fernando, de treinta y seis años, médico de un vapor donde viaja una alegre compañía de artistas cinemato­gráficos. El director se siente atraído por la simpática y taciturna distinción del médico, un tanto enigmático en su reservado aleja­miento. Una noche le ve alejarse como un sonámbulo y tirar al mar algo indefinible. ¿Qué misterio se oculta en aquel gesto? Werfel nos lo revela con cuatro fragmentos de su vida evocados por la mente del pro­tagonista. Hijo de un coronel de infantería, inteligente y pobre, y de una mujer hermo­sa, alocada y amiga de placeres, Fernando no tarda en ser víctima de la tragedia con­yugal de los padres: la madre huye a Amé­rica con un amante; el padre muere poco después de un ataque de apoplejía durante unas maniobras. El huérfano se queda sin recursos, confiado a Bárbara la buena Babi, una niñera que era verdadera joya, viuda de un camarero imperial, que debido al triste estado de abandono en que se en­cuentra el pequeño y a su parecido con un hijo muerto, siente por él un afecto mater­nal reforzado por una religiosidad sencilla y franca como su naturaleza de honrada campesina bohemia. Para tenerle cerca, per­manece en la ciudad y para no encariñarse con otros niños, cambiará constantemente de sitio contrariando sus gustos. Y todos, a pesar de que se mantiene en la sombra, la creerán madre de Fernando. Este inicia su penosa carrera en la escuela militar de cadetes; tímido y delicado, sufre por la dureza de la disciplina y por la vulgaridad de algunos compañeros.

Luego ingresa en el seminario; y lo encontramos como semi­narista en Viena. Aquí un joven inglés, he­breo convertido, intelectual pero algo loco, le ayuda a huir y a matricularse en la fa­cultad de medicina; pero luego no está ya en condiciones de mantenerle y empiezan las humillaciones y el hambre. El estallido de la guerra mundial es para él una libera­ción. Llega a teniente, valeroso, apreciado por sus superiores, alentado por la amistad nueva de un genial periodista. Pero el en­cuentro con un ex compañero y adversario de la escuela de cadetes es su ruina: al negarse, entre los aplausos de la tropa, a mandar el fusilamiento de tres desertores, aquél le hace destinar como carne de ca­ñón a un puesto avanzado. Gravemente he­rido, vuelve en sí en un hospital: la fiel Babi está junto a él. Más tarde, en Viena, encuentra de nuevo al amigo periodista que le introduce en la desordenada bohemia vienesa del 1918. Por una ironía del destino el moderado Fernando se encuentra luego a la cabeza de la Guardia roja revolucionaria y es apresado. Finalmente, vuelto a sus estu­dios, consigue licenciarse en medicina. Pero la vida le ha vuelto indiferente a toda am­bición de carrera. Es un refugio para el espíritu la casa rústica de la vieja Babi, la cual durante la última visita de su hijo adoptivo le entrega una bolsa de monedas de oro, fruto del sudor de su frente. En el epílogo, que nos lleva de nuevo al prólogo, el médico de a bordo, preso por el presenti­miento de la muerte de Bárbara, arroja al mar la bolsa de las monedas de oro porque en este mundo lleno de vulgaridad el pia­doso y sublime ofrecimiento de Bárbara no debe ser profanado. Si bien la solución, a pesar de su desinterés, puede parecer como un acto de ingratitud y que otras escenas del libro pueden disgustar, no deja de ser un cuadro grandioso del mundo decadente que representa.

C. Baseggio y E. Rosenfeld