Antología. 1915-1950, Baldomero Eugenio Fernández Moreno

Selección que de su obra hizo el poeta argentino Baldomero Eugenio Fernández Moreno (1886-1950) pu­blicada por primera vez en Buenos Aires en 1941 y por última, preparada por sus hijos, también poetas, en 1954. Hasta la tercera edición, aparecida en 1944, la obra com­prendía poemas de veintidós libros, com­puestos durante unos veinticinco años: Las iniciales del misal (1915), Intermedio pro­vinciano (1916), Ciudad (1917), Por el amor y por ella (1918), Campo argentino (1919), Versos de Negrita, la esposa del poeta (1920), Nuevos poemas (1921), Mil novecientos veintidós (1922), Canto de amor, de luz, de agua (1922), El hogar en el campo (1923), Aldea española (1925), El hijo (1926), Décimas (1928), Poesía (1928), Sonetos (1929), último cofre de Negrita C1929), Seguidillas (1936), y Yo, médico; yo, catedrático (1941). En la tercera edi­ción se incluyeron composiciones de libros posteriores (Buenos Aires, ciudad, pueblo y campo, 1941, y San José de Flores, 1943) y algunas de volúmenes próximos. La cuarta se aumentó con poesías del Libro de Mar­cela, su nieta, y del Viaje a Tucumán (1949). En la sexta, postuma, aparecieron composiciones de Penumbra (1951), con otras adiciones y retoques en el plan pri­mitivo. En sus últimos años, Fernández Moreno se reveló, además, excelente pro­sista: sólo en parte se conoce esta labor suya (La patria desconocida, 1943, y La mariposa y la viga, 1947).

La poesía de Fernández Moreno es de las más originales del período modernista hispanoamericano. Se caracterizó, desde sus primeros libros, por la preocupación de reaccionar contra lo anterior. Aunque profesara inalterable devoción por los maestros de la primera y segunda época anterior, Rubén Darío y Leopoldo Lugones, por ejemplo, y aunque heredara de ellos el gusto por la exactitud verbal y por la novedad en las imágenes, aunque su lengua poética revele estudio só­lido y la variedad de su métrica muestre que los problemas técnicos eran para él fundamentales, a pesar de esa fidelidad esencial a los principios del modernismo, Fernández Morera ofreció una fórmula nue­va, que desconcertó desde su aparición.

J. Caillet Bois