Alastor o El espíritu de la soledad, Percy Bysshe Shelley

[Alastor, or the Spirit of Solitude]. Poema corto de Percy Bysshe Shelley (1792-1822), publicado en 1816. Bajo este nombre que deriva de la tragedia griega donde, espe­cialmente en Esquilo, designaba una espe­cie de espíritu de la venganza e incluso el mismo inquieto y errante espíritu del mal, se narra poéticamente la vida de un joven poeta solitario. Su infancia transcurre en­tre sueños, alimentándose de lo más bello que hay en el pasado, sacando de dichas visiones la fe en la belleza y la capacidad de comprender y admirar los esplendores del universo. Ha abandonado su casa para dirigirse a tierras desconocidas, visitando las ruinas de los tiempos remotos; la con­templación del mundo exterior llena su alma de alegría. Pero de repente, profun­damente conmovido por una visión mara­villosa, siente la necesidad de encontrar en la realidad la encarnación de sus sueños y un espíritu similar al suyo que comparta sus aspiraciones. Entonces rueda por el mundo persiguiendo su quimera, pero la busca es inútil y, decepcionado en sus es­peranzas, muere de dolor.

Esta es una de las primeras obras publicadas por Shelley y aun puede decirse la primera en que su arte se afirma claramente en sus caracte­res más propiamente líricos, pese a su for­ma de poesía narrativa. En la Reina Mab (v.) había expresado la esperanza y las aspiraciones de su alma joven a un des­tino mejor de la humanidad. Pero desde aquel primer poema breve a Alastor han pasado algunos años y sobre el ardor de su espíritu se ha extendido un velo de expe­riencia humana que, dando relieve a ciertos aspectos menos nobles de la vida, acen­túa el contraste romántico entre idealidad y realidad, poniendo a prueba la fe del poeta en sus sueños y en sus aspiraciones, hasta hacerle cerrar el poema con la nota desesperada de la busca inútil y la muer­te. A este pesimismo, por otra parte mo­mentáneo y aligerado por un sentido amo­roso de la naturaleza, no resultó evidente­mente extraño el hecho de que Shelley se sintiera amenazado por una enfermedad inexorable, tanto que en sus meditaciones a menudo contemplaba con serenidad la vi­sión de la muerte inminente. De ese estado de ánimo surgió el poema, que conserva por ello un carácter intensamente personal.

En la tragedia del idealista que en vano busca a su alrededor la encarnación de su ideal, Shelley ha expresado lo que formaba, en aquel momento, el nudo trágico de su espí­ritu. El amor por la naturaleza, cuya divi­na esencia siente y hace partícipe a Alastor, hace más punzante la pena de la busca inútil; pero este efecto dramático se pierde, en parte, porque cediendo a las sugerencias de su riquísima fantasía, el poeta se entre­ga a descripciones que, aun sin caer en el exceso alteran la línea del poema, pertur­ban su equilibrio y la armonía, y hacen quizás aparecer como complacencia o in­temperancia imaginativa lo que hubiese de­bido ser un efecto dramático más vivo. Por otra parte las suntuosas descripciones di­funden en el poema aquellas riquezas de tintas que hacen de Alastor una de las obras más shellenyanas y una de las expresiones más nobles y sinceras de su romanticismo. [Trad. italiana de Ettore Sanfelice en Poemetti de Shelley (Milán, 1898)].

S. Rosati

Alastor es el poema de la soledad, y de­fine la posición de la inteligencia y la fan­tasía que Shelley comentará y desarrollará hasta sus últimas obras sin radicales inno­vaciones, (E. Cecchi)