[150.000.000]. Poema futurista de Vladimiro Maiakovski [Vladimir Vladimirovic Majakovskij, 1894-1930], publicado anónimo en 1920. Maiakovski es el fundador de la escuela futurista rusa que señaló el final del simbolismo hasta entonces en gran boga, introduciendo en el lenguaje literario el modo de expresarse rudo y vulgar del obrero. «150.000.000 son los artífices de este poema. El proyectil es su ritmo. / El ritmo es fuego que se propaga de casa en casa. / 150.000.000 de hombres hablan por boca mía. / Esta edición está impresa con la rotativa de sus pasos / sobre las rudas piedras de las plazas». Sigue un manifiesto que incita a la revolución contra el mundo que está surgiendo en Versalles, y lo firman el hambre, la venganza, la bayoneta y la pistola que quieren pasar cuentas con los tranquilos Wilson y Lloyd George, que han dividido el mundo en dos partes: hambrientos y hambreadores. Millones de hombres y de cosas responden a la llamada y se reúnen.
«Nuestros pies son la fulmínea fuga de los trenes, nuestras manos son los vientos que levantan las polvaredas del mundo, nuestras firmas los edificios / nuestras alas los aeroplanos». Así ha nacido el gigante ruso Iván y América tiembla. Los boletines meteorológicos señalan la aproximación de un ciclón, la radio habla de una flota que se aproxima a las costas americanas y finalmente los diarios descubren la verdad: está a punto de llegar Iván. Sigue una satírica descripción de la vida americana y de cómo el presidente de aquel país pasa el tiempo. A la llegada de Iván todo se revoluciona, Wilson se hace dar masaje en espera del combate y «la enorme espada brilló y cortó por cuatro kilómetros. / Del gran cuerpo espera Wilson que salga sangre. / Pero salen 150.000.000 de hombres, caballos, casas, acorazados, / cantan y marchan al son de la música. / ¡Oh dolor! ¡De la nórdica Troya llegó el caballo cargado de rebelión!» 150.000.000 dio a Maiakovski enorme fama haciendo de él el poeta del proletariado, el exponente del nuevo mundo de la máquina y de la materia, el negador de todo principio romántico, sentimental e individual, el exaltador de la colectividad.
G. Kraisky

