Thomas Otway

Nació el 3 de marzo de 1652 en Trotton, junto a Midhurst, en Sussex y m. en Londres el 16 de abril de 1685. Hijo de un eclesiástico, estudió en Winches­ter y, a partir de 1669, en el Christ Church College de Oxford, que abandonó en 1672, después de la muerte de su padre, sin haber conseguido ningún grado académico. Ha­biendo marchado a Londres, actuó como actor; la tentativa fue coronada por el más completo fracaso, pero esta experiencia le valió para emprender la actividad de dra­maturgo. Obtuvo sus primeros éxitos con la tragedia Alcibiades (1675), estrenada por Mrs. Betterton y Mrs. Barry (que en aque­lla ocasión obtuvo su primer triunfo como actriz y de la que se enamoró Otway), y Don Carlos (1676, v.); con adaptaciones de Ra­cine (la tragedia Titus and Berenice, 1677) y de Molière (la farsa Las artimañas de Scapín [The Cheats of Scapin, 1677], estre­nada la misma noche que la anterior trage­dia y aparecida poco después junto con ella en el mismo volumen, y al año si­guiente con Friendship in Fashion (1678), comedia divertida y groseramente sensual.

En aquel mismo año, Otway, en parte por ale­jarse de Mrs. Barry, que se había conver­tido en amante de lord Rochester, marchó como soldado en la expedición a Holanda. Vuelto al año siguiente, reanudó su activi­dad con las tragedias Caius Marius (1679), en la que es sensible la influencia de Romeo y Julieta de Shakespeare y La huérfana (1680, v.), con las poesías de The Poefs Complaint of his Muse, su única composi­ción en verso de alguna importancia (1680), con la comedia The Soldier’s Fortune (1681), y, por último, con la mejor de sus tragedias, Venecia salvada (1682, v.). En 1680 se había convertido en preceptor del hijo de Carlos II, puesto que perdió en 1682. En 1684, para subvenir a sus necesidades económicas, estrenaba una muy mediocre comedia, The Atheist, y en febrero del año siguiente dirigió al nuevo rey Jacobo II una composición poética, Windsor Castle.

Mal retribuido por sus trabajos tea­trales, y de vida muy desordenada, pasó en la miseria los últimos años y murió, al pa­recer, de inanición en una posada. Le fue atribuida por los editores una tragedia, Heroic Friendship, impresa con mucha negli­gencia en el año 1719. Patético, delicado, casi morbosamente sentimental, Otway añadió una nota personal al gusto por el drama de ho­rror de tradición isabelina.

E. Spagnol Vaccari