René Bazin

Nacido en Angers el 20 de di­ciembre de 1853 y m. en París el 20 de julio de 1932. Profesor de derecho en la Universidad católica de su ciudad natal, abandonó pronto la enseñanza para dedi­carse a la literatura.

Colaboró al principio en Journal des Débats, y en 1891, gracias a Brunetière, pasó a la Revue des Deux Mondes, en la que, empezando por su pri­mera narración, La sarcelle bleue, publicó todas sus obras, hasta la última de ellas, Magnificat.

Hijo de una vieja familia de la burguesía provinciana, heredó su religio­sidad, su patriotismo y su amor a la tierra, sentimientos que aparecen en todas sus no­velas, llenas de ideas y aspiraciones huma­nitarias más bien demasiado fuertes para la época.

Su interés hacia los problemas socia­les se manifiesta de una manera completa­mente distinta a la propia de sus contem­poráneos: preocupado por la vida moral del individuo y las exigencias de la colectivi­dad, se convierte, en los mismos años de la escuela naturalista, aun cuando en con­traste con ella, en pintor y cantor del cam­po, del mundo rural y de la poesía del hogar, de un modo con frecuencia arcádico, pero sincero y ajeno a toda retórica.

Sus novelas más famosas, que en la actualidad parecen tímidas y han quedado excesiva­mente relegadas al olvido, son: Une tâche d’encre (1888), De toute son âme (1897), La tierra que muere (v.), Los Oberlé (v.), Donatienne (1903), Le blé qui lève (1907) y Davidée Birot (1912). En 1903 ingresó en la Academia Francesa.

M. Pasquali