Panait Istrati

Nació en Brăila (Rumania) el 11 de agosto de 1884 y murió en Bucarest en 1935. Hijo de un contrabandista griego, a quien no conoció nunca, y de una campesina rumana, pasó la infancia en los barrios bajos del puerto. A los veinte años colaboraba en Rumania obrera, e inició una intensa actividad social que le llevaría al cargo de secretario del sindicato de traba­jadores portuarios. Su espíritu inquieto y su vocación de nómada le indujeron a una aventurera serie de viajes, interrumpida apenas por alguna estancia en la patria. Visitó los países del Cercano Oriente — Gre­cia, Palestina, Turquía y Egipto — y, luego, Italia, Francia, Suiza y Sudáfrica, en las condiciones más duras, hambriento y en­fermo a veces, y en ciertas ocasiones via­jando de polizón en vapores de los que era desembarcado en la primera escala.

Tras estos desembarcos forzosos amoldábase a cualquier género de trabajo; de esta suerte llegó a actuar como camarero, fotógrafo ambulante, etc. Ello le permitió reunir e] tesoro dé impresiones y observaciones, con frecuencia crudamente realistas, que expre­só en un estilo muy personal, en el que los elementos franceses libremente adquiridos se funden con otros autóctonos, en una sín­tesis realizada a través del estro lingüístico más singular y vigoroso. En enero de 1921 Romain Rolland recibió del hospital de Niza una carta encontrada encima de un hombre que había intentado suicidarse sec­cionándose la garganta; al leerla el escritor francés tuvo la impresión de hallarse frente a la obra de un genio. Cuando el herido, que era I., se hubo curado, quiso conocerle, y escribió el prólogo a su texto Kyra Kyralina (v.), que obtuvo un gran éxito.

Aun cuando una parte considerable de su produc­ción esté redactada en francés (Les récits d’Adrien Zografti, Les Haidoucs, Pour avoir aimé la terre), nuestro autor no deja de ser un escritor rumano, entre otros aspectos por los temas en que se inspira. De sus obras en lengua materna cabe mencionar Pasado y futuro [Trecut şi viitor] y Las confesiones de un vencido [Spovedania unui invins). Al principio comunista ardiente, I. cambió de ideas después de un viaje a Rusia.

R. Del Conté