Nació hacia 368 en Galacia (Asia Menor) y vivió entre los siglos IV y V. Tenía veinte años cuando marchó a Egipto, al desierto de Nitria, con el fin de visitar a los monjes, en cuya convivencia adquirió tendencias origenianas. Habiendo enfermado, se trasladó a Palestina, junto al monte de los Olivos. Alrededor de 400 lo vemos elevado al episcopado de Helenópolis en Bitinia. De allí marchó a Roma para defender ante el emperador Honorio y el papa Inocencio la causa de San Juan Crisóstomo, del que escribió una vida dialogada (Diálogo histórico sobre la vida y la obra pública de San Juan, obispo de Constantinopla, v.). Vuelto a Constantinopla, fue desterrado a la Tebaida (Alto Egipto) por el emperador Arcadlo, donde pasó seis años. En una preciosa obra titulada Historia lausíaca (v.), de Sanso, a quien está dedicada, nos ha dejado un interesantísimo cuadro de la vida monástica en Egipto y en Palestina, de la que el autor tenía una directa e inolvidable experiencia.
B. Lavagnini

