Nació el 18 de marzo de 1830 en París y murió el 12 de septiembre de 1889 en Massy (Seine- et-Oise).
Brillante discípulo de la École Normale Supérieure y luego de la École d’Athènes, durante su estancia en Quío estudió la evolución histórica de la isla, que expuso en una memoria aparecida en 1857, cuando, vuelto a la patria, había empezado a enseñar Historia en el liceo de Amiens. Tras la tesis doctoral sobre Polybe ou la Grèce conquise (1858), fue profesor del Lycée Saint-Louis, en París, y en 1860 obtuvo la cátedra de Historia de la Facultad de Letras de Estrasburgo.
Sus largos estudios sobre la cultura de la Antigüedad permitiéronle entonces llevar a cabo su obra maestra, La ciudad antigua (1864, v.). En 1870 pasó de Estrasburgo a la École Normale Supérieure, y aquel mismo año dio un curso de Historia en la corte, invitado por Napoleón III. Mientras tanto, había extendido sus investigaciones a la evolución histórica francesa medieval y moderna.
Al mismo tiempo, Francia era vencida por Alemania y en el país discutíase acerca de la nueva ordenación política del Estado; tales controversias repercutieron en la Historia de las instituciones políticas de la antigua Francia (v.) y suscitaron vivas objeciones al primer tomo (1874). Al año siguiente, Fustel de Coulanges es nombrado profesor de la Sorbona; luego volvió, como director, a la École Normale Supérieure (1880-83) y, agotado ya casi por su continua y prolongada labor, ingresó en la Académie des Sciences Morales et Politiques.
Aun cuando la mayoría de sus conclusiones sobre los vínculos entre instituciones y creencias morales y religiosas resulten actualmente superadas, su método de encuestas escrupulosas y prudentes, alentado por el impulso positivista, y su respeto a la verdad no superficial siguen siendo un modelo.
S. Morando

