Liu Hsiang (apelativos honoríficos, Tzu Chêng y Mao Chin)

Nació en 80 y murió en 9 a. de C. Príncipe de sangre, descendía de Liu Pang, fundador de la dinastía de los Han anteriores (208 a. de C.-25 d. de C.), y asistió casi al final de ésta. En su tiempo dejaban sentirse en China las influencias occidentales. Fue la suya una época de gran expansión militar y de fermentación polí­tica tendentes a la consolidación de las nue­vas fases imperiales puestas por la prece­dente dinastía de los Ch’in (221-208), pero, también, de restauración literaria, tras la destrucción de los libros clásicos de 213 a. de C. Cuando joven Liu Hsiang ingresó en la carrera política, y buscó el favor del empe­rador Hsüan (74-49 a. de C.),. a quien pre­sentó algunas obras secretas sobre el arte mágico, en el que el Hijo del Cielo se mos­traba interesado. Visto el fracaso de sus experimentos, fue encarcelado; sin embar­go, pronto se le devolvió la libertad para que pudiera proseguir la publicación de los comentarios acerca de los Anales de Pri­mavera y Otoño de Ku Liang.

Ordenó tam­bién el Chan Kuo Ts’ê (v.), de autor des­conocido. Con el fin de sanear las corrom­pidas costumbres de la corte escribió en inmejorable estilo Biografías de las muje­res antiguas [Ku Lieh Nü Chuan] y dos pequeños tratados, Hsin-Hsü y Shuo-yuan, que contienen muchas anécdotas proceden­tes de la historia feudal y de la vida de personajes ilustres, todavía no referidas por otros escritores. Nuestro autor ha pasado a la historia como ordenador de la biblio­teca imperial, cuyos libros catalogó en el Han I Wûn Chi con el auxilio de su hijo Liu Hsin, que tuvo el mérito de completar su labor; las obras objeto de tal clasifica­ción fueron quinientas noventa, en la ac­tualidad casi todas perdidas. Aun cuando filósofo confuciano, sus ideas se hallaban influidas por el taoísmo, del cual, según ya hemos dicho, seguía las prácticas mágicas y supersticiosas que desde hacía ya algunos siglos habían perdido su pureza original. El libro que se refiere a los ritos chinos se atribuye también a Chou-Kung.

B. Fedele