Jules Laforgue

Nació en Montevideo el 16 de abril de 1860, en una familia de origen bretón, y murió en París el 20 de agosto de 1887. Su padre, natural de Tarbes, envió en 1868 a los suyos a esta ciudad, y en ella pasó Laforgue la juventud y llevó a término los estudios secundarios. A fines de 1876 tras­ladóse a París con sus familiares (también el progenitor había vuelto a la patria), y en 1880 frecuentaba ya la juventud literaria y publicaba versos. Las necesidades de la existencia indujéronle en 1881 a aceptar en Berlín el cargo de lector de la emperatriz Augusta. Allí compuso «Spleen des nuits de Juillet», «Farce ephémére»», «Sieste éternelle» y otras poesías que reunió, junto con las primeras escritas en la capital francesa, en el volumen Le sanglot de la terre (1883). La obra resulta incompleta, la métrica bas­tante irregular aún y la ironía no alcanza la tenebrosa tristeza a la que habría de llegar posteriormente.

Sin embargo, el autor trabajaba ya en Las lamentaciones (v.), en las que utilizaba la forma popular de la «complainte» para expresar su ironía ante la vida, su disgusto del mundo burgués y la fatiga de los días vacíos. En este pesimismo siempre creciente influyó, sin duda, la lec­tura de Heine, Schopenhauer y Hartmann. El volumen, que, junto a las verdaderas «complaintes» publicadas anteriormente en la revista Lutéce, comprende poesías escri­tas en 1880, apareció en 1885 y con una dedicatoria en verso a Paul Bourget; en él no se da ya -la verbosidad de Le sanglot, y, al mismo tiempo que una métrica más fluida, puede advertirse cierta amargura que matiza también la parodia literaria y el pasatiempo burlesco. Siguió después Imitation de Notre-Dame la Lune (1886), su libro más original y rico en motivos y ritmos, en el que la realidad se funde con la fantasía y la tristeza.

Laforgue continuó publicando en re­vistas (La Vogue, Le Décadent, La Revue Indépendante, L Art moderne) las poesías que luego integrarían las colecciones Concile féerique (1886), poema dialogado, Des fleurs de bonne volonté (1887) y Derniers vers (1890), las dos últimas aparecidas póstumas. En Berlín, Laforgue sentíase un desterrado; la lejanía de París aumentaba su melancolía y su tedio. Un nuevo acontecimiento, em­pero, dio luz a su vida: la relación con una joven institutriz inglesa, Miss Leah Lee, con la cual se casó en enero de 1887 y regresó definitivamente a la capital de Fran­cia. Ya en septiembre de 1886 había dejado el cargo de lector. Enfermo, siguió todavía escribiendo, y publicó las Moralidades le­gendarias (1887, v.), libro en prosa en el que las grandes figuras de la tradición lite­raria (Hamlet, v.; Lohengrin, v.; etc.) apa­recen reconstruidas con absoluta libertad y orientadas hacia una ironía moderna y satí­rica. Pronto, empero, la tuberculosis llevó a nuestro autor a un final prematuro, cuyo presentimiento parece notarse en la amarga tristeza que invade esta obra.

En el mo­mento en que su médico trataba de enviarlo a Argelia, su vida se apagó sin sufrimientos, en pleno verano. La pobre Leah, que se había contagiado su mal, le sobrevivió unos meses. Des fleurs de bonne volonté y otros poemas dispersos son sin duda los más bellos, los más nuevos que el poeta escribió y quedan cual cumplido ejemplo del más auténtico, del más musical verso libre fran­cés. La influencia de Laforgue ha sido vasta y pro­funda. En 1903 apareció Miscelánea póstuma (v.), que comprende, entre otros textos, notas de crítica literaria y artística sobre la nueva literatura y el impresionismo.