Josep Torras I Bages

Escritor y pre­lado catalán. Nació en Les Cabanyes (Alto Panedés) en 1843 y murió en Vich en 1916. Desde muy joven mostró una firme vocación sacerdotal; cursó con brillantez los estudios eclesiásticos. Sus primeros escritos fueron artículos y opúsculos de carácter piadoso. Colaboró en La Veu de Montserrat, en Les Quatre Barres y en La Veu de Catalunya. En 1892 aparecía su obra más considerable, La tradición catalana (v.), que constituye una exposición y una defensa de los valo­res éticos del regionalismo catalán, los cua­les, según el autor, forman la mejor base para una constitución social y política de Cataluña.

El autor traza un cuadro histórico del pensamiento y la cultura de los catalanes, defiende el uso de la lengua ver­nácula y afirma que el renacimiento de Ca­taluña debe cimentarse en los caracteres positivos tradicionales de este pueblo. Ele­vado a la sede episcopal de Vich, se consagró a su actividad pastoral con ferviente celo. Funda la Liga Espiritual de Nuestra Señora de Montserrat e ingresa en la Aca­demia de Buenas Letras, de Barcelona. Preside los Juegos Florales de la Lengua Ca­talana, en los que pronuncia un notable dis­curso sobre el tema La força de la Poesia. En 1902 participó en un congreso católico celebrado en Compostela en el cual fue en­cargado de redactar una pastoral colectiva de los obispos asistentes.

Consejero del Cercle Artístic de Sant Lluc de la capital cata­lana, publicó una serie de trabajos sobre arte y estética que lo revelaron como un perfecto erudito en la materia. Las pasto­rales de Torras I Bages son numerosas y constitu­yen un sólido cuerpo de doctrina católica. Entre ellas descuellan La Ciutat Pontifical (1902), La confessió de la fe (1906), El mis­teri de la sang (1906), La glòria del martiri (1909), El camí de la grandesa (1914), L’enigma de la guerra (1915) y la conmo­vedora La ciencia del patir, que firmó en su lecho de muerte. En la segunda edición de sus Obres completes, publicadas recien­temente, se ha incluido buena parte de su notable epistolario. Tanto por sus virtudes auténticamente cristianas como por su saber humanísimo, que comunicó en un estilo co­rrecto, sencillo y persuasivo,. Torras I Bages es una figura señera del renacimiento catalán.