Nació en San Mauro di Romagna (hoy San Mauro Pascoli) el 31 de diciembre de 1855, murió en Bolonia el 6 de abril de 1912. La infancia del poeta transcurrió, de 1862 a 1871, en el Colegio de los Escolapios de Urbino y viose afligida por la muerte de su padre Ruggero, administrador de la hacienda Torlonia, asesinado en una emboscada cuando regresaba de la feria de Cesena (1867), y después por la muerte de su hermana primogénita y de su madre, Caterina Alloccatelli Vincenzi. En 1871 se trasladó Pascoli con sus hermanos a Rímini, donde asistió al Liceo, terminando los estudios de enseñanza media en Florencia, en las Escuelas Pías. Se presentó más tarde a un concurso en el que se ofrecía una beca municipal para estudiar en la Universidad de Bolonia, y obtuvo el número uno. Pero los estudios universitarios no fueron provechosos: desilusionado y amargado Pascoli por otras desdichas familiares, no frecuentó la Universidad y se acercó al movimiento literario internacional.
Durante una manifestación de los anarquistas de Imola, que habían protestado contra la condena de Passanante, uno de los que habían atentado contra Humberto I, fue detenido Pascoli y permaneció encarcelado casi cuatro meses (1878). Al salir de la cárcel, dolorido pero resignado y con ansias de renovación, consiguió licenciarse y fue profesor auxiliar en Matera, luego en Massa y por fin en Liorna. De estos años son las primeras poesías líricas, Myricae (v.), que no aparecerán publicadas en volumen hasta 1891. Diecisiete veces ganó el poeta la medalla de oro en el concurso de Amsterdam para poesía latina; con el valor de las medallas adquirió una casa en Castelvecchio. En 1895 es nombrado profesor de Gramática griega y latina en la Universidad de Bolonia. En 1897 pasa a la cátedra de Literatura latina en la Universidad de Mesina, y en la ciudad siciliana permanece hasta 1903.
El año de la llegada a Mesina es también el de la publicación del segundo volumen de versos, los Primi Poemetti (v. Pequeños poemas). En Mesina atiende Pascoli a sus volúmenes de crítica dantesca: Minerva obscura (1898, v.), Sotto il velame (1900) y La mirabile visione (1902). En 1903 logra el traslado a la Universidad de Pisa, y en los tres años de estancia en esta ciudad publica otros dos volúmenes de versos, los Cantos de Castelvecchio (1903, v.) y los Poemas convivíales (1904, v.). En 1904 deja vacante Carducci la cátedra de Literatura italiana de la Universidad de Bolonia; tras varias polémicas, es designado Pascoli para sucederle (1906); la responsabilidad de este cargo, como continuador de Carducci, el deseo cada vez mayor de dedicarse a las difíciles experiencias de la poesía civil, alejan más aún a Pascoli de la inspiración sincera y fresca de las Myricae y de los Cantos de Castelvecchio. Aparecen Odas e himnos (1906, v.), Pensieri e discor si (1907), Canciones del rey Enzio (1909, v.), Poemas itálicos (1911, v.) y los póstumos Poemi del Risorgimento (1913).
Pero la inspiración, que en esta época falla de un modo casi total, resurge más potente en las poesías líricas latinas; son de estos años los más bellos Poemas latinos (v.), especialmente los Poemata christiana, y entre ellos la obra maestra Thallusa (1912), la última obra de Pascoli La poesía de Pascoli queda enmarcada en aquel complejo movimiento cultural y artístico que constituyó el decadentismo; pero si Pascoli es poeta decadente, por cuanto gusta de una lírica relampagueante, — doliente — en sí mismo, ama las sensaciones refinadas, sugestivas, exquisitas, y, a diferencia de los demás poetas decadentistas, repudia los excesos morbosos y voluptuosos, los extravíos, los desmayos, los deliquios. Es la suya una poesía fundamentalmente sana, porque encuentra en la pureza de la naturaleza aquello de que está privada su alma.
Son muchos los temas expresados en la lírica pascoliana: el motivo del misterio ante el universo infinito, contemplado bien en las cosas inmensas, bien en las pequeñas con angustioso pasmo; el motivo de la muerte, no tanto entendida al modo romántico, como deseo de sublimarse en los grandes ideales, sino como recuerdo que queda dentro de uno mismo, recuerdo de los años lejanos, pero presentes en el corazón, las voces de los muertos, las cosas de los muertos; y en este tema pascoliano entró en mucho la experiencia del poeta, que canta a sus propios muertos más que a la muerte en sí; el motivo de la infancia, que ve Pascoli como un reflejo, en los niños, del recuerdo de su propia infancia dolorosa: son los niños llorones o enfermos, pobres o agonizantes, en cada uno de los cuales recuerda a Zvani, es decir, a Giovannino, a sí mismo. En la edición definitiva de El muchachito (1902, v.) Pascoli define así al poeta: «El eterno niño que lo ve todo con asombro como la primera vez». De tal estado de infancia, de ese maravillarse, nació un nuevo lenguaje poético, precioso y raro que debía ejercer una gran influencia en la poesía italiana del siglo XX.
G. Petrocchi

