Gaspar Núñez de Arce

Poeta espa­ñol. Nació en Valladolid en 1834 y murió en 1903. Estudió en Toledo y Madrid, intervino en la política de su tiempo y fue cronista de la campaña de África (1859-60), como Alarcón. Del partido de Sagasta, desempeñó cargos políticos, entre otros el de goberna­dor de Barcelona (1868) y el de ministro de Ultramar. Como escritor fue autor dra­mático y poeta lírico. En colaboración con Antonio Hurtado compuso dramas medio­cres tales como El laurel de Zubia, Herir en la sombra y La jota aragonesa. Otros le pertenecen por completo: Deudas de la hon­ra, Quien debe, paca, Justicia providencial y El haz de leña (1872, v.). De todos ellos sólo este último es digno de salvarse del olvido.

El tema de esta obra es la prisión y muerte del príncipe Carlos, hijo de Fe­lipe II. En la interpretación del episodio, Núñez de Arce se apartó de Schiller, Alfieri y Quintana y se atuvo a una versión más fiel, al parecer, a la verdad histórica, por lo que eliminó la supuesta pasión amorosa del príncipe por la reina. Con todo, sus me­jores ensayos dramáticos palidecen ante sus poesías líricas, en las que abundan las des­cripciones, los temas religiosos, morales y políticos, los asuntos histórico-literarios. En 1875 publicó un tomo de poesías titulado Gritos del combate (v.) en el que recogió su producción de 1868 a 1874; el desencanto de la política extremista, los excesos del libertinaje tan típicos de las revoluciones españolas, el ansia de orden, de paz, de libertad, el cansancio y el escepticismo del alma, constituyen las ideas fundamentales desarrolladas en estas composiciones cuya más notable característica es el cuidado de la forma, la fluidez expresiva, la elo­cuencia a veces ampulosa y vacua, todo ello con caídas al prosaísmo y la obviedad.

La duda se titula una de las poesías del volumen, y éste fue uno de los tópicos de nuestro autor. Raimundo Lulio (v.) es un poema simbólico en tercetos dantescos, cuyo tema son las pasiones y arrepentimiento del beato mallorquín; La selva oscura (1879) es una imitación de la Divina Comedia; La última lamentación de lord Byron (1879, v.), canto puesto en boca del poeta inglés, en bien cortadas octavas, está lleno de tópicos literarios, mitológicos, filosóficos y políticos; El vértigo (v.), es una leyenda moral-des­criptiva, escrita en décimas impecables; en La visión de fray Martín (v.), el poeta presenta a Lutero conmovido por la duda; la Elegía a Alejandro Herculano está dedi­cada a los portugueses y a sus pasadas glo­rias, con motivo de la muerte del historia­dor y poeta luso; en Maruja (1886), se exalta el amor conyugal y los sentimientos cari­tativos; La pesca (1884) viene a ser un cuento de costumbres marinas.

Núñez de Arce es un valor de época; como poeta es desigual, pero no se le puede negar un notable vir­tuosismo formal. Su obra juzgada en con­junto ofrece más calidad que la de su contemporáneo Campoamor, con el que tiene, no obstante, muchas semejanzas, so­bre todo en su aspecto de expositor en verso de lugares comunes filosoficomorales.