Frédéric Bastiat

Nacido en Mugrón (Landes) el 29 de junio de 1801 y m. en Roma el 24 de diciembre de 1850. La figura de este economista francés representa la orien­tación denominada optimista, por cuanto se inspira en el convencimiento de la armonía sustancial de los intereses de clase en el sistema económico y en una ilimitada con­fianza en el librecambio.

Su vida, que ini­cialmente pareció destinada a la mediocri­dad, halló su verdadera senda gracias al contacto con los estudios económicos. En su juventud, Bastiat hubo de abandonar los de hu­manidades por la necesidad de ayudar a un tío suyo en el comercio; pero poco después pudo retirarse a una posesión que le de­jara su padre y satisfacer allí su predilec­ción por la filosofía y la historia.

Casi in­mediatamente, y tras haber pasado por el desengaño del escepticismo y la exaltación de la fe, encontró en el estudio de los eco­nomistas clásicos ingleses su mayor goce intelectual; dedicó particular interés a la obra realizada en Inglaterra por Cobden, gracias al cual fue creada la asociación librecambista que, en 1846, lograba desterrar el antiguo régimen proteccionista británico.

A través de numerosas publicaciones Bastiat difundió en Francia los motivos de esta lucha, y, así, desarrolló una intensa labor en diarios y revistas (sobre todo en Journal des Économistes); en 1845 publicó también el volumen Cobden et la Ligue.

En los tex­tos reunidos aquel mismo año bajo el título Sophismes économiques reveló, siempre en defensa del librecambio, brillantes y cáus­ticas dotes de polemista. Su actuación tuvo algunos resultados positivos, por cuanto en 1846 se fundaron, en Burdeos y París, aso­ciaciones para el librecambio, de la última de las cuales fue Bastiat secretario general.

La revolución de 1848 le indujo a oponerse al socialismo y a sus representantes, Blanc, Leroux y Proudhon (Propriété et loi, 1848; Capital et rente, 1849; Justice et fraternité, 1850, etc.). Acabó por separarse de la es­cuela inglesa, en la que percibía peligrosas concesiones a los principios socialistas, y durante este período fue miembro de la Asamblea constituyente y de la Legislativa.

Publicó en Roma, adonde se había diri­gido para curarse, la más importante de sus obras; Las armonías económicas (v.).

F. Catalano