Fray León

Su nombre se halla indisolu­blemente vinculado al de San Francisco de Asís, del cual fue discípulo, compañero, amigo, enfermero y confesor. El Santo, quien le denominaba con el afectuoso apelativo «ovejita de Dios»», que luego llevó siempre, escribió para él las Laudes Dei, cuyo autógrafo se conserva en calidad de reliquia en el convento de San Francisco, en Asís; en el citado texto figura la famosa bendición «Domine benedicat, F. Leo, te», sobre la cual atestiguó el destinatario «El beato Francisco escribió con su propia mano esta bendición para mí, Fray León». A él también se halla dirigida una breve y afec­tuosa carta del Santo (posiblemente de 1220) que ha llegado autógrafa hasta nosotros. León asistió a la muerte de Santa Clara, el 11 de agosto de 1253, y luego fue nombrado por el obispo Bartolomé de Spoleto miembro del tribunal que él mismo constituyó para el proceso de beatificación de la abadesa de San Damián, ordenado por una bula de Inocencio IV del 18 de octubre de 1253 y celebrado en Asís a fines de noviembre del mismo año.

La fama principal de León, em­pero, proviene de dos obras referentes a San Francisco, El espejo de perfección (v.) y La leyenda de los tres compañeros (v.), esta última mandada componer por Crescenzio da Jesi, nombrado ministro general en el capítulo de Génova de octubre de 1244, por la cual se mandaba recoger «cual­quier noticia que (los religiosos) pudieran verdaderamente conocer sobre la vida, los milagros y los prodigios de] beato Fran­cisco», con destino a la nueva biografía de] Santo de Tommaso da Celano (la Vida se­gunda, de 1246-47). Junto con fray Angel y fray Rufino escribió León la carta, fechada en Greccio el 11 de agosto de 1246, que acompañaba los testimonios sobre la vida de Francisco reunidos, no sólo por ellos mis­mos, sino también por otros frailes — Fe­lipe, Iluminado de Rieti, Maceo de Marignano, Juan (quien a su vez presentaba los recuerdos del beato Egidio) y Bernardo —.

Acerca de la participación real de León en tales indagaciones planteóse una intermi­nable discusión. No obstante, y sea cual fuere la génesis de los textos en la versión llegada hasta nosotros, no es posible dejar de considerar fuente notable y muy auto­rizada de las informaciones en ellas reuni­das a León, cuyo nombre, por ende, puede quedar vinculado al Specchio o a la Leggenda como lo está a la lliada y a la Odi­sea el de Homero. Falleció en 1271.

E. Franceschini