Francis Beaumont

Nació en Grâce-Dieu en 1584 ó 1585 y m. en Londres el 6 de mar­zo de 1616. A los doce años abandonó la casa de su padre, magistrado de sangre noble, y dirigióse a Oxford llevando consigo un par de fogosas tragedias.

En 1600 salió de esta ciudad sin haberse graduado e ingresó en el Inner Temple de Londres; su verdadera pasión, empero, era el teatro. Admi­rador del gran Ben Jonson, parece ser que este último le presentó, hacia 1608, el joven John Fletcher; según los testimonios con­temporáneos, ambos iniciaron una vida co­mún bajo el mismo techo y compartieron el alimento, el vestido, el lecho, la amante y, en particular, el trabajo.

De esta cola­boración, que acabó en 1613 con el matri­monio de Beaumont y la hija de Henry Isley of Sundridge, Úrsula, y fue la más famosa de cuantas se dieron en la época isabelina, na­cieron siete dramas en los que el realismo y el vigor representativo de la tragedia con­temporánea aparecen disminuidos y disuel­tos en maravillosas características musicales y en un ambiente casi de arabesco y fá­bula; en el difuso clima ideal de dramas como Philaster (v.) y La tragedia de la doncella (v.), resulta muy difícil distinguir la parte de Beaumont de la de Fletcher, poeta indudablemente más fácil y de inspiración lírica menos intensa y constante.

La cola­boración llenó casi por completo la breve carrera del mayor de ambos «dióscuros», y la vida brillante y agitada y el esfuerzo intelectual quebrantaron el temple robusto de Beaumont Un retrato nos ha legado su rostro leo­nino, matizado por la viril serenidad y la esencia juvenil que constituyeron el alma de su visión poética.

N. D’Agostino