Florencio Sánchez

Comediógrafo uru­guayo nació en Montevideo en 1875 y murió en Milán (Italia) en 1910. Es el verdadero ini­ciador del teatro moderno hispanoameri­cano. Su obra pertenece a la literatura de Uruguay y de Argentina. Cursó estudios primarios en Treinta y Tres, en Minas y en Montevideo, se empleó en La Plata (1893), dedicóse al periodismo en El Siglo y La Razón (Montevideo) y en La República (Ro­sario), y acabó dedicándose a escribir para el teatro, en el que encontró más fama que fortuna. Tuvo su etapa de actividad polí­tica en el grupo de los «blancos» y cuando cansado de esperar fue comisionado por el presidente Claudio William en la Exposi­ción Artística de Roma, su salud, minada por la tuberculosis pulmonar, se resintió en Italia y murió en Milán, donde había establecido su residencia.

Su obra está in­fluida esencialmente por Ibsen y por los grandes novelistas rusos En éstos se inspira su realismo de sentido trágico (v. Barran­ca abajo); Ibsen lo empuja hacia el teatro de ideas: En familia (1905), Los muertos (v.), Los derechos de la salud (1907), Nues­tros hijos (v.). Mas pese a tales influen­cias, se advierte en su obra un sentido costumbrista local, de tonos y aspiraciones nacionales, que culmina en obras como M’hijo el doctor (v.) y La gringa (v.), crea­ción está última cuya aspiración nacional, llena de optimismo, tiene una significación decisiva en las letras del Plata. Si Sánchez no es un gran dramaturgo por su estilo ni por su penetración psicológica, es en cambio un excelente observador que sabe reflejar en escena los caracteres y el ambiente en que vive, sabe mover los personajes y plantear con ellos los problemas de su país en su tiempo.

Barranca abajo es probablemente su mejor obra y la estrenó en 1905. El es­critor tuvo que estructurar sus dramas de prisa, acosado por la necesidad. Murió en 1910, antes de cumplir los treinta y cin­co años y hubiera podido hacer cosas más importantes si la muerte no hubiera cor­tado tan pronto su actividad literaria. Otras piezas suyas son Gente honesta (1902), su primer intento teatral; Cédulas de San Juan (1904), en un acto; Canillita (1904), La po­bre gente (1904), El desalojo (1906), El pasado (1906), La tigra (1907), Un buen negocio (1909) y algunas más. Sánchez es una figura singular en el pobre ambiente teatral hispanoamericano de su tiempo.

J. Sapiña