Eugène-Melchior de Vogüé

Nació en Niza en 1848 y murió en París en 1910. Procedía de una antigua familia de Ardèche, y fue, al mismo tiempo, diplomático, político y escri­tor. Sus estancias (1871 – 82) en Turquía, Egipto y Rusia le dieron una cultura cos­mopolita mucho más seria que la de la ge­neración romántica; en este aspecto, puede ser comparado a su notable y anciano co­lega Gobineau. Diputado en el Parlamento en el curso de una legislatura (1893-98), representó allí a los últimos «notables», quie­nes, a fines del siglo, procuraban adaptarse a la república laica y mantener en ella la tradición de la monarquía liberal. Novelista, conoció grandes éxitos con Jean d’Agrève (1898) y Le maître de la mer (1903), donde lo novelesco se funde con una psicología no carente de finura, aunque un tanto conven­cional. Colaboró en la Revue des Deux Mon­des, y a los cuarenta años ingresó en la Aca­demia de Francia (1888), entidad en la cual militó «en la izquierda» y no en el «par­tido de los duques».

Sin embargo, debe su mayor fama a la difusión de la literatura rusa en Francia e indirectamente en España y otros países occidentales; su libro La no­vela rusa (1886, v.) alcanzó el valor de un manifiesto e introdujo la moda de Tolstoi y Dostoievski como novelistas y doctrina­rios. El movimiento neocristiano, el misti­cismo humanitario y el idealismo democrá­tico se hallan notablemente vinculados a esta personalidad. Vogüé publicó, además, varios volúmenes de recuerdos, relatos y viajes — Syrie, Palestine, Mont Athos (1876), His­toires orientales (1879), Chez les Pharaons (1879) —, varios ensayos históricos, como Le fils de Pierre le Grand, Mazeppa (1884), Heures d’histoire (1893), Pages d’histoire (1902); una serie de retratos, Portraits du siècle (1883), Spectacles contemporains (1891), etc. Fue cronista de las costumbres parlamentarias (Les morts qui parlent, 1899). Su fama, empero, queda pálida ante la de Maurice Barrés, quien le sobrevivió y fue considerado adversario político de Vogüé. El papel de éste en la historia de las ideas resulta muy importante; el relativo olvido al cual ha sido relegado su nombre puede achacarse a su desaparición antes de la guerra mundial de 1914-18.

A. Thérive