Nacido probablemente en S. Severina (Calabria) hacia el 1105-1110, m. en Palermo en 1162. Formado en las escuelas de la abadía griega de Santa María del Patire, cerca de Rossano, vivió probablemente sin destacarse apenas hasta 1155 ó 1156, cuando, reuniendo el título y el cargo de archidiácono de Catania, entró oficialmente en la vida eclesiástica y política siciliana.
En aquellos últimos siete años de su vida supo, sin embargo, no sólo lograr sólida fama en el mundo de la cultura, sino alcanzar la cúspide de las ambiciones políticas, llegando a convertirse en primer ministro de Guillermo I a consecuencia de la conjura contra Majón de Bari. Tanta fortuna le fue fatal, sin embargo, ya que sospechando de él su soberano, lo arrojó en la cárcel, donde murió.
Buen conocedor del griego, fue el primero que tradujo al latín el Menón (1154) y el Fedón (1156) de Platón (v. Versiones de Platón), la Apodíctica y el libro cuarto de la Meteorología de Aristóteles —introduciendo así el conocimiento de la física aristotélica en Occidente— y otras obras de Gregorio Nacianceno y de Diógenes Laercio.
En ocasión de una embajada, realizada al parecer en 1158, a Constantinopla, recibió como regalo del emperador un códice griego del Almagesto (v.) de Claudio Tolomeo e hizo de él la primera traducción latina. Es seguro que, sin él, la irradiación cultural que emanó de Sicilia en el siglo XII hubiera sido menos vigorosa y resonante.
C. Falconi

