Dezsö Kosztolányi

Nació en Szabadka el 29 de marzo de 1885 y murió en Budapest el 3 de noviembre de 1936. Durante la segunda enseñanza distinguióse por la precocidad de su talento y sus dotes no comunes de esti­lista. Estudió letras en la Universidad de Budapest, donde trabó amistad con Mihály Babits (v.), quien, más tarde, llamóle «her­mano espiritual» suyo; ambos tenían de común la veneración religiosa de la forma y amaban igualmente su lengua, de la que eran también unos maestros no superados. A los veintiún años abandonó la Universi­dad y se dedicó al periodismo; en 1907 pu­blicó su primer volumen de composiciones líricas (Entre cuatro paredes), que le reveló poeta muy original. Obtuvo su primer gran éxito con Los lamentos del pobre niño (1910), en el que aparecen ya las caracterís­ticas esenciales de su arte: el amor hacia las pequeñas experiencias de la vida coti­diana, y un encantador intimismo.

En los volúmenes ulteriores (Concierto otoñal, Ma­gia, Amapola, Pan y vino, y, sobre todo, Los lamentos del hombre triste, 1924, y Des­nudo, 1928, que representan la etapa de su plena madurez) cabe añadir el sentimiento de la soledad del hombre extraviado en la selva de la metrópoli, un humorismo sutil, levemente grotesco, un temor creciente de la muerte y un afecto cada vez más tier­no hacia el mundo exterior. En las novelas nuestro autor sigue poco más o menos un método idéntico; y así, no emplea los acos­tumbrados recursos del género psicológico, sino que se interesa únicamente por la vida externa de sus héroes (el emperador Ne­rón en El poeta sanguinario, una camarerita en Anna Édes (v.), una tosca doncella en Alondra).

Al virtuosismo de Kosztolányi debe la literatura húngara gran parte de las más bellas traducciones de clásicos (Shakespea­re, Calderón, Molière, Goethe) y de poetas modernos occidentales y orientales. Su prosa fluida, flexible, animada y cristalina, formó escuela. Muchos de sus cuentos, ensayos y bocetos aparecieron por vez primera en Nyugat o en las columnas de Pesti Hirlap, en la que colaboraba desde 1921. Amante de la familia y trabajador infatigable, su vida fue recogida y regular. A semejanza de Mihaly Babits, su compañero de universidad, Kosztolányi ha ejercido una vasta influencia, singu­larmente en el aspecto estilístico, sobre los escritores húngaros contemporáneos.

E. Vàrady