Charles Edgar Du Perron

Nació en Batavia el 2 de noviembre de 1899 y murió durante la invasión alemana de Holanda en mayo de 1940. Escritor holandés hijo de una fami­lia de colonos de origen francés, inicia sus estudios en su población natal y en Bandoeng, marchando luego a Europa y estable­ciéndose en un pequeño castillo de Gistoux, en Bélgica, donde toma parte en la vida literaria francesa, flamenca y holandesa.

En colaboración con Paul van Ostayen publica varios ensayos críticos. Una espléndida traducción de la novela de su amigo Malraux La condition humaine le hizo célebre entre el gran público de Holanda. En la revista Het Forum, que fundó junto con Menno Ter Braak, aparecieron sus poesías y otros en­sayos críticos, en los que combatía la pro­ducción poética áulica y los epígonos del «movimiento de 1880», los imitadores de los grandes poetas Marsman y Slauerhoff.

Du­rante el período 1930-35 vivió en París; las experiencias de estos años, pueden verse re­flejadas en el desconcertante pero trascen­dental libro El país de origen (v.), que es su obra maestra junto con algunas de sus poesías, como La plegaria por la dura muerte (v. Parlando). Espíritu crítico, tendente al cinismo y de carácter pesimista, ejerció una marcada influencia en los escritores holan­deses de la última generación.

Individualis­ta, ateo y simpatizante con el marxismo, recuerda con frecuencia a André Gide. El estilo cuidado, seco y límpido de todos sus textos presenta un mérito no inferior al de su juicio tajante acerca de hombres y cosas. Además de la citada, son notables sus narra­ciones Preparación [Voorbereiding, 1927], Por falta de pruebas [Bij gebrek aan bewijs, 1928] y Resistencia inútil [Nutteloos Verzet, 1930].

De los tomos de crítica literaria, el más importante es Horas con Dirk Coster [Uren met Dirk Coster, 1933], duro ataque a lo que denomina el apostolado de Coster; sin embargo, al regresar, poco antes de la segunda Guerra Mundial, de una estancia en Java, hizo destruir todos los ejemplares que aún quedaban de este librito/por cuanto consideraba ya superados los tiempos de las disputas literarias: estaba entonces en juego la salvación de la cultura europea, y Du Perron se aprestaba a la lucha contra la amenaza hitleriana.

Ya gravemente enfermo, no pudo encajar el terrible golpe de la invasión ale­mana de Holanda, y murió inesperadamente.

A. H. Luijdjens