Nació el 8 de octubre de 1864 en Belgrado y murió en Sarajevo en 1938; es el dramaturgo serbio moderno más importante. Sus trabajos teatrales han dominado la escena en la primera mitad del siglo XX, gracias a la vivacidad de la acción y a una feliz vena humorística, que también animan sus obras narrativas. Terminados los estudios de Derecho en Belgrado en 1888, y habiendo pasado un año en prisión a causa de una poesía suya, entró al servicio del Ministerio de Asuntos Exteriores. Durante dieciocho años trabajó en consulados serbios en el Sur, ocupándose esencialmente de literatura.
A este período se remontan algunas de sus obras más significativas, como la comedia El diputado (v.), y numerosos relatos y bocetos de la vida serbia. En 1911 fue nombrado secretario del Ministerio de Instrucción y director del Teatro Nacional de Belgrado. Su conocimiento de las tierras del Sur, consideradas por Serbia como irredentas, fue puesto frecuentemente al servicio del gobierno de Belgrado. En 1903, el ministerio Cincar-Markovich le nombró secretario para las zonas meridionales. Tras un bienio pasado en Novi Sad como director del Teatro Serbio local y un período de intensa actividad periodística, en 1912 — durante la guerra balcánica — Nushić fue el primer gobernador de Bitol que el ejército serbio acababa de conquistar. En 1913 le fue confiada la organización del Teatro de Skoplie, donde permaneció hasta 1915. Durante la Guerra Mundial, vivió en Italia, en Suiza y en Francia. Después de la guerra, desempeñó importantes cargos en el Gobierno yugoslavo y dirigió el Teatro Nacional de Sarajevo. En 1937 se representó su obra maestra: El difunto (v.). R. Picchio

