Nació en la India alrededor de 1490, murió en Lisboa el 11 de marzo de 1557. Quinto hijo de Duarte Galvão, cronista oficial del reino de Portugal, gran amigo de Alfonso de Albuquerque, vivió en Oriente hasta edad madura, y llegó a ser un experto en ciencia y práctica náuticas, un soldado valeroso y victorioso, un misionero ardiente y venerado.
Por los servicios prestados al Imperio portugués, le nombraba el rey don Juan III de Portugal, en carta de 19 de marzo de 1532, gobernador de las Molucas, donde él, a partir de 1536, luchó con los reyezuelos locales coaligados contra los portugueses, derrotándolos y destruyendo la ciudad de Tidore donde se habían concentrado. Se dedicó después a la reorganización administrativa y a incrementar la agricultura, difundiendo al mismo tiempo la fe católica con un ardor que le valió el título de «Apóstol de las Molucas». Los habitantes de Ternate le suplicaron que se convirtiera en su rajá; pero él declinó el ofrecimiento. Exaltado a causa de sus méritos por los cronistas contemporáneos, como João de Barros (v.), Diogo do Couto (v.) y F. Lope de Castanheda, fue olvidado por los reyes portugueses, y al regresar a su patria, hubo de vivir en la más triste miseria.
Durante diecisiete años, hasta su muerte, trabajó como enfermero en el Hospital de Lisboa. Su albacea testamentario, Francisco de Sousa Tavares, se cuidó de la impresión del Tratado de los descubrimientos antiguos y modernos hechos hasta la época de 1550 (1563, v.), en tanto que una segunda obra, Historia das Molucas, en diez libros, que entregó manuscrita a Damião de Gois, desapareció después de la muerte de este último.
L. Panarese

