Andrew Marvell

Nació en Winestead (Yorkshire) el 31 de marzo de 1621, y murió en Londres el mes de agosto de 1678. Fue hijo de un párroco anglicano de moderados prin­cipios puritanos, y pasó la infancia en Hull, donde frecuentó la escuela local. A los doce años ingresó en el Trinity College de Cam­bridge, en el cual aprendió doce lenguas antiguas y se convirtió, siquiera por breve tiempo, al catolicismo. En 1641, a la muerte de su padre, empleóse en una empresa co­mercial de Hull, y de 1642 a 1646 viajó por Holanda, Francia, España e Italia.

Vuelto a Inglaterra, fue a los treinta años preceptor de la hija de lord Fairfax, general de Cromwell; durante el bienio que pasó en la villa de éste, en Nun Appleton (Yorkshire), compuso poesías idílicas inspiradas en los pintorescos paisajes de la región (publicadas en la colección póstuma Miscelánea de poe­sías, v.); en ellas se revelan junto a la influencia de la escuela metafísica y de los «cavalier poets», lozanas anticipaciones de la sensibilidad romántica. En 1653 marchó a Eton como preceptor de William Datton, y en 1657 se introdujo en la vida pública en calidad de auxiliar de Milton, entonces se­cretario latino de Cromwell. En 1659 fue diputado por Hull en el Parlamento puritano donde se manifestó político hábil e inteli­gente. Escribió sátiras y cartas políticas en prosa (Newsletters), así como opúsculos polémicos sobre cuestiones eclesiásticas, en­tre ellos The Rehearsal Transprosed, texto en el que defiende la oportunidad de la tolerancia religiosa.

Notables son las poesías que le inspiró el régimen de Cromwell, Horatian Ode upon Cromwell’s Return from Ireland (1650), The First Anniversary of the Government under his Highness the Lord Protector, The Victory obtained by Blake over the Spaniards y The Death of his Highness the Lord Protector; en ellas prenuncia los dísticos heroicos de Dryden, a cuyas sátiras se adelanta asimismo en Fleckno, an English Priest at Rome y The Character of Holland. Tras la Restauración hubo de abandonar sus cargos; pero gracias al apoyo de Milton pudo eludir la cárcel.

F. Mei