Aino Kallas

Nació en Kiiskilä, cerca de Viipuri, el 2 de agosto de 1878, y murió en Helsinki el 9 de noviembre de 1956. Su padre, Julius Krohn, de origen alemán, tuvo una importancia notable en la cultura fin­landesa contemporánea como profesor de la Universidad de Helsinki, director de una revista y poeta; la madre dirigió el primer instituto femenino fundado en esta última ciudad. Formada en un ambiente elevado y culto, la jovencita publicó ya a los dieci­nueve años su primer tomo de versos; en 1900 se casó con el filólogo estonio Oskar K., el cual, tras una estancia de tres años en San Petersburgo, llevóla consigo a Tartu, en Estonia.

La escritora arraigó entonces en la nueva patria, que le proporcionó el am­biente y los temas de tres o cuatro colec­ciones de cuentos, la biografía de la poetisa estonia Lydia Koidula La estrella fugaz [Tähdenlento, 1915], y el volumen de en­sayos La joven Estonia [Nuori Viro, 1918]. Una violenta pasión por el poeta compa­triota Eino Leino (v.), que se inició ha­cia 1917 y duró un par de años, no dejó de influir en la producción ulterior de ambos. Cuando Estonia proclamó su independencia (1918), Oskar K. fue nombrado ministro de la nueva República en Helsinki (1919-22) y, luego, en Londres (1922-36); allí tuvo el decanato del cuerpo diplomático y escoltó la espléndida belleza de su esposa. Alcan­zada la plena madurez con la novela auto­biográfica Katinka Rabe (1920) y los cuentos de Sangre extranjera [Vieras veri, 1921], Aino presentó sucesivamente a tres muje­res arrolladas por una especie de poderoso hechizo más bien que por la pasión o el instinto en sus otras tantas obras maestras Barbara von Tisenhusen (1923), El sacerdote de Reigi [Reigin pappi, 1926] y La esposa del lobo [Sudenmorsian, 1928], tenebrosas crónicas de las épocas pretéritas en que los nobles alemanes del Báltico tenían dura­mente sometidos a los siervos de la gleba estonios, narradas en un curioso pero eficaz lenguaje arcaizante.

No muy distinta es La venganza del río sagrado [Pyhän Jo en kosto, 1930]. Los sufrimientos por el fin de Estonia (1940) y la muerte de dos hijos suyos son intensamente expresados en los tomos de poesías El cisne de la muerte [Kuoleman joutsen, 1942], El puente de la luna [Kuun silta, 1943] y Sobre la hoguera [Polttoroviolla, 1945]. Entre las restantes obras cabe citar los cinco volúmenes del notable Diario [Paivákirja, 1952-56].

R. Wis