Crónica del pájaro que le da cuerda al mundo (Haruki Murakami)

Tooru Okada abandona un trabajo que no le satisface y se dedica a las tareas del hogar mientras su mujer trabaja. Un día deja de oír al pájaro que da cuerda al mundo, después desaparece el gato, y por último su mujer. A partir de ese momento Tooru se verá empujado por una serie de personas a la búsqueda de su mujer. Su vecina May Kasahara, cuyo novio murió en un accidente de moto y vive recluida por su familia, Malta Kaano, vidente y su hermana Creta violada en sueños por el cuñado de Tooru, y que por veleidades de la magia abren la puerta que le permite a Tooru adquirir poderes curativos, poderes que  comparte con Nutmeg Akasaka, que da entrada a otro personaje peculiar, el joven Cinnamon, que dejó de hablar en su infancia, y la presencia inolvidable en la novela del teniente Mamiya, cuya incursión en Mongolia durante la guerra chino-japonesa merecería un libro aparte.

Estamos ante un libro que contiene varios relatos, y por eso en cierta manera inexplicable, y también irregular, pero con pasajes de gran intensidad. Me atrevo a recomendarlo con entusiasmo. Si queréis saber lo que se siente permaneciendo en el fondo de un pozo varios días, o el horror que supone ver como despellejan a un ser humano ante tus ojos, o las puertas cerradas que no debemos abrir, puertas de hoteles imaginarios y puertas de la mente, no dejéis de leer Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Haruki Murakami.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Crónica del pájaro que le da cuerda al mundo (Haruki Murakami)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Crónica del pájaro que le da cuerda al mundo (Haruki Murakami)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

La ciudad de las bestias (Isabel Allende)

Alexander Cold, un muchacho americano de 15 años aficionado a tocar la flauta y al montañismo, se ve obligado a acompañar a su abuela, la aventurera, escritora y periodista Kate Cold, a una expedición a la selva amazónica organizada por la International Geographic y cuyo objetivo es capturar a la Bestia. Allí conocerá a su nueva amiga y compañera de viaje Nadia Santos y junto con un chamán llamado Walimai intentarán salvar a la gente de la neblina. Se internarán en el corazón del Amazonas y el muchacho descubrirá un mundo sorprendente y fantástico.

Alexander sufrirá una drástica metamorfosis de su personalidad durante el viaje, de ser una especie de “niño bien” al que le dan casi todo en bandeja pasa a convertirse en Jaguar, protector de la gente de la neblina, y es proclamado entre los indios como jefe para negociar con los nahab (o sea, los extranjeros a la tribu).

Sinceramente, tener una abuela como la que tiene este chaval no me agradaría ni un pelo. Bueno, ni a nadie. Eso de tener a un miembro de tu familia aficionado a los viajes por tierras extrañas y que explora medio mundo mientras tú te sigues peleando con la flauta porque no sabes lo que le pasa para que no te dé la nota Do, puede resultar ventajoso si la cosa va de presumir delante de tus amigos de que tienes una “superabuela”; pero, ay, ¿y si a tu pariente se le ocurre incluirte en una de sus aventuras? Sabiendo que éste considera “aventura” el internarse en la selva amazónica para capturar a una bestia gigantesca (lo que quiere decir que tiene una forma de ver el mundo opuesta a la tuya si consideras que para ti una “aventura” es acercarte a una montaña de más o menos altitud media y treparla bien sujeto a una cuerda y con “papi” cubriendo la retaguardia), directamente puedes decir que ya estás muerto.

Hay momentos en los que la fantasía y la realidad se funden de tal modo que es difícil poder distinguir qué cosas pertenecen a cada elemento. Lo curioso es que no te pierdes en ningún momento, aunque no estaría fuera de lo posible el hacerlo. Me recuerda en cierto modo a Los últimos días del Edén, la película protagonizada por Sean Connery bajo la dirección de John McTiernan (que ya me he tragado mil y una veces mientras intentaba evitar ver la “telebasura”) en la que un científico intenta descubrir una medicina milagrosa para curar el cáncer experimentando con los indios; pues aquí la doctora Omayra Torres quiere vacunar a los indios para evitar que se contagien de las enfermedades de los blancos (las malditas vacunas no dejarán de levantar sospechas durante todo el viaje para que al final no sean lo que parecen). También me recuerda a una película de dibujos animados de Disney titulada La ruta hacia El Dorado en la que dos españoles consiguen encontrar la ciudad de oro, solo que ésta es al revés: El Dorado no es de oro ni los dioses son los extranjeros; aquí destruye por completo el mito de la legendaria ciudad y, si todavía hay alguien en el mundo que crea en su existencia, después de leer esta novela se le quitarán todas las ganas de salir a buscarla.

Me ha gustado bastante y me ha parecido una lectura ideal para gente de todas las edades, mayores o pequeños: la aventura y la fantasía están aseguradas.

Blanca Martínez

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»La ciudad de las bestias (Isabel Allende)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «La ciudad de las bestias (Isabel Allende)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

Una biblioteca (Arturo Pérez Reverte)

Una biblioteca (I)

Durante esta última semana, aprovechando una temporada de calma, he ordenado la biblioteca. Siempre ocurre lo mismo cuando termino de escribir un libro, sea el que sea; en los últimos días no conoces ni a tu familia, ni a tus amigos más íntimos, ni a nadie. Bajas a la mina cada día, o no sales de ella ni para dormir, como un picador del pozo María Luisa, dale que te pego. Vives obsesionado con darle a la tecla y terminar de una vez; y el material que utilizas, los libros que consultas y las nuevas adquisiciones, se acumulan por todas partes, esperando una tregua para su sitio exacto. Porque amén de la utilidad que reporte, un libro tiene su dignidad, y no puede ir en cualquier parte y de cualquier manera; requiere compañía y lugar adecuados. Nabokov puede ir junto a Conrad, tal vez, pero no junto a Cervantes; y Stendhal puede avecinarse con Heine y con Lampedusa, pero nunca con las Crónicas de Froissart, con Moratín o con Plutarco. Cada cual es cada cual.

A veces algún lector escribe pidiendo la recomendación de un libro clave, o que el arriba firmante considere como tal; y no falta quien solicita un canon de obras fundamentales -imprescindibles, es la estúpida palabra de moda en ciertos suplementos literarios-. Siempre me niego, porque eso de las obras fundamentales depende mucho del gusto de cada uno; y libros que a ti te cambian la vida pueden pasar, para otro, sin pena ni gloria. De cualquier modo, mientras colocaba y reordenaba los libros estos últimos días, hubo, como siempre, un par de centenares de títulos y autores donde la vista y las manos se me demoraban más que en otros, por diversas razones. Y de pronto me he dicho: por qué no. Por qué no decir cuáles son, y si a alguien resultan útiles, pues me alegro. La relación, que no es exhaustiva, sí resulta en cambio desordenada y larga: tal vez ronde los ciento cincuenta títulos, de modo que, metidos en faena, contársela me llevará esta semana y la próxima. Así que quien no esté interesado por el asunto puede pasar mucho de calzarse esta página, hoy y la semana que viene.

Última advertencia: los libros no figuran por orden de importancia; y faltan, porque no los recuerdo ahora o porque no me lo parecen, muchos otros. Pero, ya que de algo tan personal se trata, esta lista de Schindler resulta tan buena como otra cualquiera. A ver por qué ha de ser menos válida que la que se fabrican cuatro compadres bobalios para darse coba unos a otros en los cursos de verano:

El Quijote (Cervantes). La Odisea (Homero). La Eneida (Virgilio). Vidas paralelas (Plutarco). Obra completa (Francisco de Quevedo). Obra completa (Jorge Manrique). La Biblia. La Divina Comedia (Dante). Fausto (Goethe). Episodios nacionales y novela completa (Pérez Galdós). Obra completa (Pío Baroja). Moby Dick (Melville). Teatro completo (Shakespeare). La montaña mágica (Thomas Mann). Los tres mosqueteros (Dumas). En busca del tiempo perdido (Marcel Proust). El rojo y el negro (Stendhal). La regenta (“Clarín”). Cuadros de viaje (Heinrich Heme). Expedición de catalanes y aragoneses contra turcos y griegos (Francisco de Moncada). Las relaciones peligrosas (Choderlos de Laclós). El ruedo ibérico (Valle-Inclán). Ana Karenina (Tolstoi). Crimen y castigo (Feodor Dostoievsky). Victoria (Joseph Conrad). Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (Bernal Díaz del Castillo). Cien años de soledad (García Márquez). Conversación en la catedral (Vargas Llosa). La familia de Pascual Duarte (Camilo José Cela). Tragedias (Sófocles). El jorobado (Feval). Tragedias (Eurípides). Relatos (F. Scott Fitzgerald). El buen soldado (Ford Madox Ford). El prisionero de Zenda (Hope). El gatopardo (Lampedusa). El americano impasible (Graham Greene). La cartuja de Parma (Stendhal). Viajes por Italia (Stendhal). Lord Jim (Conrad). Guerra y paz (Tolstoi). Biografías (Ludwig). Biografías y novelas (S. Zweig) La flecha de oro (Conrad). La línea de sombra (J. Conrad). La marcha de Radetzky (J. Roth). El conde de Montecristo (Dumas). Suave es la noche (F. Scott Fitzgerald). El gran Gatsby (F. S. Fiztgerald). París era una fiesta (Hemingway). Aventuras de Sherlock Holmes (Conan Doyle). “V” (Thomas Pynchon). Poderes terrenales (Anthony Burgess). Grandeza y decadencia de los romanos (Montesquieu). El halcón maltés (Dashiell Harnmet). La aventura equinoccial de Lope de Aguirre (R. J. Sender)…

Conversaciones con Goethe (Eckermann). El Mediterráneo en tiempo de Felipe II (Braudel) La comedia humana (Balzac). Teatro completo (Moliére). Teatro completo (Moratín). Cantar del Mío Cid (Anónimo). La leyenda del Cid (Zorrilla). Ensayos filosóficos (Voltaire). Confesiones (J. J. Rousseau). Memorial de Santa Helena (Les Cases). Robinson Crusoe (Defoe). Memorias (Saint Simon). La Biblia en España (Borrow). Peter Pan (J. M. Barrie). El libro de la selva (Kipling). Memorias y máximas (La rochefoucault). Vida de los doce césares (Suetonio). Anales (Tácito). Ensayos (Montaigne). El espíritu de las leyes (Montesquieu). Los idus de marzo (Thorton Wilder). A.O. Barnabooth (Valery Larbaud). Memorias (Cardenal de Retz). El Criticón (Gracián). Coloquio de damas (Aretino). Historia universal (Polibio). Pensamientos (Pascal). El talismán (Walter Scott). Canción de Navidad (Dickens). La Ilíada (Homero). Alicia en el país de las maravillas (L. Carroll). Historia de dos ciudades (Dickens). Corazón (Edmundo d’Amicis). Epístolas morales (Séneca). Historia universal de la infamia (Borges). Artículos (Larra). Los años rusos (Nabokov). El nombre de la rosa (Umberto Eco). Papeles póstumos del club Pickwick (Dickens). Nostromo (J. Conrad). Los miserables (V. Hugo). Las flores del mal (Baudelaire). Cuentos (Edgar Allan Poe). Poesía completa (Antonio Machado). Los pilares de la tierra (Ken Follet). Poesía completa (Miguel Hernández). Viaje al fin de la noche (Celine). El extranjero (Camus). La peste (Camus). Un mundo feliz (Aldous Huxley). Memorias de Adriano (M. Yourcenar). El poder y la gloria (Graham Greene). Diario de un seductor (Soren Kierkegard). El lobo estepario (H. Hesse). Doctor Zhivago (Boris Pasternak). Lolita (Vladimir Nabokov). Desventuras del joven Werther (Goethe). El monje (Matthew Lewis). Melmoth el errabundo (Charles Maturin). El vellocino de oro (Robert Graves). La isla del tesoro (R.L. Stevenson). El siglo de las luces (Carpentier). Bomarzo (Mujica Laínez). Pedro Páramo (Juan Rulfo). Meditaciones (Marco Aurelio). La decadencia de Occidente (Spengler). El otoño de la Edad Media (Huizinga) Aventuras de Aubrev y Maturin (Patrick O’Brian). Frankenstein (M. Shelley). Drácula (Bram Stoker). El doctor Jekyll y míster Hyde (Stevenson). Mi vida (Benvenuto Cellini). Sonatas (Valle-Inclán). Rimas y leyendas (Bécquer). Vida del capitan Contreras (Alonso de Contreras). Don Juan Tenorio (Zorrilla). El alcalde de Zalamea (Calderón). Fuenteovejuna (Lope de Vega). El burlador de Sevilla (Tirso de Molina). Quo vadis (H. Sienkiewicz). 20.000 leguas de viaje submarino (Verne). Nuestra señora de París (Víctor Hugo). Tristam Shandy (Steerne). Nuestros antepasados (Italo Calvino). El cuarteto de Alejandría (L. Durrell). El primo Basilio (Eça de Queiroz). La colmena (Camilo José Cela). Cuentos (Chejov). Historia de la guerra del Peloponeso (Tucídides). Anábasis (Jenofonte). Poemas (Catulo). Satiricón (Petronio). Crónicas (Froissart). La muerte de Arturo (Mallory). El rey Arturo y sus nobles caballeros (Steinbeck). Odas (Horacio). Memorias (Casanova). Los nueve libros de la Historia (Herodoto). Diálogos (Platón). Tratados ético-morales (Aristóteles). Las metamorfosis (Ovidio). El príncipe (Maquiavelo). El cortesano (Castiglione). La Italia del renacimiento (Burckhart). Adriano VII (Barón Corvo). Decadencia y ruina del imperio romano (Gibbon). Viajes de Gulliver (Swift). Viaje a Italia (Goethe). Madame Bovary (Flaubert). El asesinato de Rogelio Ackroyd (Agatha Christie). La educación sentimental (Flaubert). Cándido (Voltaire). Zadig (Voltaire). Emilio (Rousseau). Confesiones (San Agustín). Olivares (Marañón). Olivares (Elliot). Felipe II (Kamen). Shogun (Clavell). Confesiones de un comedor de opio (Quincey). La juventud y la madurez de Enrique IV (Heinrich Mann). Los Buddenbrook (Thomas Mann). Los hermanos Karamazov (Dostoievsky). El jugador (Dostoievsky). El sueño de los héroes (Adolfo Bioy Casares). Billy Budd (Melville). La roja insignia del valor (Stephen Crane). El talón de hierro (London). El negro del Narcissus (Conrad). Tifón (Conrad). Biografias (A. Maurois). El topo (Le Carré). Bizancio (R. J. Sender). La España musulmana (Sánchez Albornoz). Los 7 pilares de la sabiduría (T. E. Lawrence). Novelas ejemplares (Cervantes). Memorias (Talleyrand). Memorias (Fouché). Kaputt (Malaparte). Poesía completa (Campoamor). El puente de Alcántara (F. Baer). Vida de Cervantes (Astrana Marín)…

Que aproveche.

Arturo Pérez-Reverte

El Semanal

27 de septiembre de 1998

Juan Sin Letras. Una cruzada literaria.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Una biblioteca (Arturo Pérez Reverte)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Una biblioteca (Arturo Pérez Reverte)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

Literatura rusa

En la literatura rusa de comienzos del siglo XX destacan poetas como Blok, Briúsov, Balmont, Bugaíev y Gippius. Blok, el más destacado, construyó un universo poético personal e intenso, producto de un vocabulario poético radicado en lo cósmico, lo angélico y lo demoniaco, lleno de  términos pasionales, de anhelos y miedos completamente humanos. A pesar esto, no perdió el contacto con la realidad. Poco después de la Revolución Rusa produjo uno de sus mejores poemas, \’Los doce\’ (1918), una viva y poderosa descripción de las aventuras de un batallón del Ejército Rojo encabezado, como se descubre en sus últimos versos, por el mismísimo Jesucristo.

Los simbolistas trabajaron tanto la prosa como en verso, e insistieron de modo particular en alterar las propiedades tradicionales de la novela. Así, Fiódor Sologub (seudónimo de Fiódor Kuzmich Tetérnikov, 1863-1927) describió la actividad sobrenatural que tiene lugar paralelamente a los acontecimientos de la existencia ordinaria en la novela El pequeño demonio (1907) y en sus numerosos relatos breves.

Otros muchos escritores trabajaron de modo completamente independiente de cualquier escuela o movimiento.

El novelista, dramaturgo y ensayista Maksim Gorki ldestaca por sus obras de corte político (La madre, 1907) y es reconocido como fundador del movimiento denominado realismo socialista.
Durante los años de calma que sucedieron a la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, muchos escritores y críticos defendieron que su misión era crear nuevas formas de arte apropiadas para la nueva época que estaban viviendo. Unos proclaman que una nueva cultura proletaria reemplazaría a las formas heredadas del pasado, para lo cual se debería utilizar la literatura como elemento de concienciación y cambio. Los futuristas (Maiakovski) propusieron un drástico cambio en las formas, imágenes literarias y en la textura del lenguaje. Otros más conservadores prefirieron mantenerse más fieles a las tradiciones clásicas rusas, defendiendo la literatura como actividad autónoma.

"Maiakovski llevó el espíritu de experimentación a niveles muy altos. Maestro de la declamación hiperbólica y de un nuevo lenguaje vivaz y basado en el habla vulgar, se constituyó en el mejor guía de las inmensas energías que se habían liberado tras la revolución. Un humor ardiente, una mordacidad satírica y un torrente de declaraciones comprometidas, aunque no serviles, de lealtad al régimen soviético, caracterizan lo mejor de sus poemas y obras teatrales públicas. Su voz privada, en cambio, que es la de una persona sensible y hasta vulnerable se ha dejado entrever en muchos de su primeros poemas, incluso entre la bravuconería del famoso \’La nube en pantalones\’ (1915). Maiakovski se suicidó en 1930. La nota que dejó tras su suicidio transmite la sensación de que la tensión entre sus vidas pública y privada terminó por dañar su talento poético y hacerle imposible la existencia."

No obstante, pronto se hizo patente que el refinado intelectualismo del arte prerrevolucionario ya no encajaba en la nueva atmósfera proletaria. Sólo unos pocos poetas, herederos de la cultura literaria anterior, continuaron escribiendo sus obras: Pasternak, Anna Ajmátova, Mandelstam. Pese a que algunos de estos alcanzaron un cierto prestigio, muchos terminaron siendo expulsados de la Unión de Escritores o deportados a Siberia.

La narrativa soviética de esta época tuvo que luchar contra las dificultades que encontraron los escritores para describir la revolución y la guerra civil. Estos hechos estaban señalados por el caos dentro de las vidas pública y privada, el colapso de las instituciones y por la hostilidad entre los dos bandos en que se dividió la nación. La tónica dominante de la narrativa terminó siendo una combinación de realismo literario y didacticismo político, que se convertiría en la doctrina artística oficial de la Unión Soviética a partir de 1934. Autores como Babel, Fedin, Leónov o Fadéiev trataron de buscar una cierta originalidad, al margen de la corriente dominante.

A finales de los años 20 se produjo un cierto resurgir del comercio privado, que desembocó en  una atmósfera particularmente vulnerable a la sátira. Así, se detecta en algunas obras del momento una combinación entre ardor revolucionario y afanes comerciales, en relatos ácidos, satíricos, etc. (Katáiev, Zoshchenko, Ilf y Pétrov)

Con los años 30 y el primer plan quinquenal, concluyó la tolerancia oficial hacia la literatura "disidente" y hacia la iniciativa privada en la edición literaria. A partir de entonces se estableció un férreo control político de toda actividad literaria, el cual sería administrado por un único aparato administrativo, la Asociación Rusa de Escritores Proletarios (RAPP). Ésta aseguraría la conformidad de las obras con la doctrina comunista; severos juicios políticos fueron sustituyendo a las críticas estrictamente literarias, y los escritores fueron sometidos a grandes presiones para que se adaptaran al nuevo régimen imperante. El resultado es un tipo de melodrama didáctico de carácter político (Leónov, Shólojov).

En 1932 la es sustituida por la Unión de Escritores Soviéticos, que responde al deseo estatal del imponer la doctrina del realismo socialista mediante un sutil y omnicomprensivo sistema de controles ajustables que sustituyera a la cruda coacción de la RAPP. Esto vino a significar que el aparato del partido y sus doctrinas controlarían la imaginación literaria rusa.

Sólo dos novelas escapan a la mediocridad generalizada de la producción literaria entre 1934 y 1939: Hacia el océano (Leonov, 1935) y El Don apacible (Shólojov , 1928-1940), considerada como la obra maestra en prosa de la época soviética, que viola algunas de las prescripciones oficiales básicas.
En los años de la II Guerra Mundial la literatura se vuelca en el propagandismo.
Tras la muerte de Stalin (1953) parece producirse una cierta apertura, que lleva a  la publicación de algunas novelas poco convencionales, como El deshielo (1954) de Ehrenburg. Muchos autores eliminaron o redujeron significativamente los contenidos políticos de sus obras. Destacan poetas como Yevtushenko y Voznesenski. No obstante, prosiguen los conflictos entre los escritores y el aparato político-literario. De hecho, hasta la llegada de la glasnost (\’apertura\’) a finales de la década de 1980, las obras más interesantes de la literatura rusa no se publicaron en la URSS, sino que circularon por otros países, bien editadas en ellos o bien en forma de manuscrito.

Doctor Zhivago (1957) de Boris Pasternak, no pudo leerse en ruso hasta 1987. En 1958, a Pasternak se le concedió el Premio Nobel de Literatura pero, sometido a poderosas presiones oficiales, no lo aceptó.

Alexandr Solzhenitsin estuvo siempre en la línea que separaba lo permitido de lo prohibido. En 1963 pudo publicar Un día en la vida de Iván Denisóvich, que trata de la vida en los campos de concentración. Sus novelas más importantes no pudieron ser publicadas más que en el extranjero. Sus protestas contra la censura, contra su propia expulsión de la Unión de Escritores y contra la práctica de confinar a los intelectuales disidentes en sanatorios mentales, constituyeron algunos de los compromisos morales de toda su obra narrativa. Solzhenitsin recibió el Premio Nobel y hubo de exiliarse definitivamente de su país.

"El término literatura ilegal (samizdat) durante el periodo postestalinista se aplicó repetidamente a las obras de Mijaíl Bulgákov. En 1928 comenzó a escribir su más importante novela El maestro y Margarita, en la que llevaba a cabo una sátira del gobierno, pero no pudo publicarla en la URSS hasta 1967, aunque en una versión muy recortada. También ilegal fue la conmovedora obra del poeta Joseph Brodsky y de muchos otros escritores y pensadores. Brodski, que fue expulsado de la Unión Soviética, viajó a los Estados Unidos en 1972. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1987 y recibió el nombramiento de poeta laureado de los Estados Unidos en 1991. Entre sus obras se encuentran Parada en el desierto (1970) y Elegías romanas (1983). Otro escritor disidente, Valerii Tarsis, al que se le permitió dejar el país y marcharse a Suiza en 1966, plasmó sus satíricos ataques al régimen soviético en novelas como La botella azul (1963). Escribió, además, Sala 7 (1965), una obra de carácter autobiográfico basada en sus propias experiencias en un hospital mental, y La fábrica de placer (1967), una ingeniosa historia sobre las gentes de la región del mar Negro. Estas obras ilegales contribuyeron a preservar las mejores tradiciones de la literatura rusa hasta que el colapso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y la disolución del Estado soviético en 1991 abrieron una nueva época para los escritores rusos."

Viaje a la historia de la publicidad gráfica. Arte y nostalgia

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO:
CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»Literatura rusa»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «Literatura rusa»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI

La tía Tula (Miguel de Unamuno)

Poco me ha faltado para clasificar esta novela en la sección de terror. Y es que don Miguel nos abruma aquí con una novela corta en la que, a pesar de la aparente bondad y candidez de la protagonista, a pesar de su abnegación y de los sacrificios que se impone para sacar adelante a la familia de su difunta hermana, da en todo momento la impresión de que detrás de lo que se ve hay algo horriblemente siniestro.

El tema, muy moral y filosófico, al gusto de Unamuno, es el de los santos que hacen pecadores. Si en San Manuel Bueno, mártir, Unamuno hablaba de la necesidad de la fe y de cómo un sacerdote que la pierde comprende que sigue siendo necesaria para los demás, aquí se nos cuenta como el bien puede ser utilizado como arma criminal. Y no es un bien aparente. No es una persona con doblez que simula hacer el bien mientras prepara el mal: es alguien que efectivamente ayuda, y se sacrifica, y dedica su vida a los demás. La tía Tula es terrible, pero por su modo de hacer el bien.

No hay que perdérsela. Ni Bram Stoker hubiese escrito algo tan inquietante.

Si tuviera que elegir a quien preferiría encontrarme en una noche oscura, preferiría darme de bruces con la tía Tula mejor que con Drácula. Pero si me preguntan a quién preferiría tener en casa, les aseguro que mejor a Drácula.

FICHA DEL LIBRO
ENLACE AL LIBRO: CONVERTIR ESTE LIBRO «
TÍTULO=»La tía Tula (Miguel de Unamuno)»
ENLACE DE DESCARGA: ENLACE DE DESCARGA (En el banner vertical)
REFERENCIA Y AUTOR: «La tía Tula (Miguel de Unamuno)»

PDF


FORMATOS DISPONIBLES: EPUB,FB2,MOBI