Las Veladas de San Petersburgo o Conversaciones Sobre el Gobierno Temporal de la Providencia, Joseph de Maistre

[Les soirées de Saint- Pétersbourg, ou Entretiens sur le gouvemement temporel de la Providence]. Célebre obra de Joseph de Maistre (1753-1821), mi­nistro plenipotenciario de Víctor Manuel I, rey de Cerdeña (1759-1824), en San Petersburgo, entre los años 1802 y 1817.

De aquí se origina el título del libro (formado por diálogos y discusiones que se suponen man­tenidos en una quinta junto al Neva, entre el autor, un senador ruso y un caballero francés, durante los largos crepúsculos estivales); se publicó póstumamente, en París, el mismo año de la muerte del escritor. Las afirmaciones que, sobre todo en las Consi­deraciones sobre Francia (v.), hacen apoyar la vida .de los pueblos en la autoridad soberana del rey y en el magisterio divino de la Iglesia, para combatir los principios filosóficos del Ilustracionismo y de la Revo­lución, son recogidas con gran habilidad dialéctica, pero también con engañosas para­dojas de polemista.

La Providencia regula las cosas de este mundo incluso cuando cualquier hecho histórico pueda parecer a los hombres fuera de un orden preestable­cido; la guerra misma es signo de una con­tinua expiación, ya que también el ser ino­cente pierde la vida por una purificación superior del mal, recordando al Dios creador y regulador del mundo. En esta rígida y casi medieval visión de las cosas, donde la voluntad misma del hombre, ante los acontecimientos, no es sino inútil arbitrio, la guerra se concibe como divina «por sus con­secuencias de orden sobrenatural». También la pena de muerte y la misión del verdugo entran en la terrible expiación de más terribles males: los de no valorar dignamente el poder divino.

Las hecatombes de que el libro habla con tanta virulencia, así como con un rigor que puede sorprender, aluden precisamente al hecho de que «la tierra en­tera, continuamente empapada de sangre, no es más que un inmenso altar en el que todo cuanto existe debe ser inmolado sin .cesar, sin medida, sin reposo, hasta la con­sumación de los siglos, hasta la extinción del mal y hasta la muerte de la muerte». El pesimismo con que juzga las cosas humanas arrastra así al autor a glorificar la Providencia en su actividad, en cualquier modo que sea juzgada por los hombres. De esta forma, de paradoja en paradoja, el sis­tema de una nueva Teodicea infunde una conformidad ante los males del mundo, y ante todo, admiración y nueva fe en los caminos escondidos que sigue la sabiduría divina al realizar su indestructible realidad cósmica.

El libro, también por su estilo ágil y sencillo, ejerció notable influencia sobre algunas corrientes de la literatura clerical del siglo XIX y en la misma reela­boración de ideas relativas al poder sobe­rano y al magisterio del Papa entre los pue­blos. Problemas aislados son desarrollados también por de Maistre en su obra Del Papa (v.), en las Cartas de un noble ruso acerca de la Inquisición española y en el tratadito Aclaraciones sobre los sacrificios (v.), como apéndice a las citadas Veladas. [Trad. española por D. Malo (Madrid, 1853) y de H. Giner de los Ríos en Obras com­pletas (Madrid, 1886)].

C. Cordié

…el gran genio de nuestro siglo. (Baudelaire)

Poseyó el espíritu abstracto y razonador del siglo XVIII; no fue más que un filósofo enemigo de los filósofos, carente de sentido artístico, como en general aquéllos lo fue­ron: como ellos, también, reduce la realidad a las fórrmulas de sus ideas a priori. No debe menos a Voltaire, al que se contra­pone, que Courier, su imitador. (Lanson)