Nacido el 24 de febrero de 1793 en Turín, m. el 21 de septiembre de 1862 en Roma. Hermano mayor de Massino d’Azeglio, dejó a éste los privilegios del título nobiliario y entró en 1814 en la Compañía de Jesús, que había sido restablecida hacía poco por Pío VII, cambiando su nombre de bautismo de Próspero por el de Luigi.
Aunque de delicada salud, se dedicó por completo a los estudios y a su actividad eclesiástica; todavía joven, en 1820, fue nombrado rector del Colegio Romano; enseñó más tarde en Nápoles y en Sicilia, en el Colegio Máximo: de este período siciliano (1843) es el Ensayo teorético de derecho natural apoyado sobre los hechos (v.) que, impreso en varias ediciones, dio a conocer a su autor y confirmó su fama en los estudios jurídicos y filosóficos.
Fue llamado a Nápoles en 1850 para dirigir la Civiltà cattolica, fundada entonces allí, y hasta su muerte fue su animador y su más distinguido colaborador en el campo de la filosofía social. El objetivo de Azeglio consistía en conciliar los dictámenes de la Iglesia con las disciplinas jurídicas que en aquel tiempo, como la economía política, comenzaban a asentarse en el plano de la vida social.
Sin embargo, aunque en los primeros tiempos Azeglio pareció inclinarse al movimiento neogüelfo, adoptó en seguida •una posición decididamente opuesta a cualquier expresión de liberalismo, criticando sus principios y sus aplicaciones y postulando un retomo a los principios tomistas, de los cuales fue decidido defensor.
Entre los escritos de Azeglio, contenidos en su mayor parte en la Civiltà cattolica, son dignos de recuerdo el Examen crítico de los regímenes representativos de la sociedad moderna (1854, v.) y Chiesa libera in libero Stato (1862). Su ingenio versátil le llevó también a ocuparse de bellas artes, de pintura y de música, donde se distinguió por el invento de un nuevo instrumento que él llamó «violicémbalo».
P. Fadda

