Paseos Literarios, Rémy de Gourmont

[Promenades littéraires]. Título que Rémy de Gourmont (1858-1915) dio a los ensayos y artículos que, como fruto de sus actividades de cri­tico, publicó, en cinco volúmenes, en el último decenio de su vida, de 1904 a 1913.

Gourmont, que en la doble serie del Libro de las máscaras (v.) se presenta como cro­nista y testimonio del movimiento simbo­lista (v. Simbolismo), da aquí la medida de su valer en un campo mucho más vasto.

A la crítica sistemática y generalizadora de Taine y de Brunetiére, oficiosa y solem­ne, opone las libres reacciones de un espí­ritu anticonformista, tentado por todos los problemas y pronto a encararse con ellos desde un punto de vista original, sin pre­ocupaciones de principios ni de sistemas.

Hombre de rara y curiosa erudición, aman­te de las paradojas, enemigo de las frases hechas y de los juicios comunes, va desde la observación lingüística y el análisis esti­lístico más refinado a la investigación psi­cológica sutil y paradójica, con una cons­tante tendencia a desembocar en el ensayo moralizador.

Su obra, que, típicamente, se desarrolla entre los confines del natura­lismo y del simbolismo, refleja fielmente las corrientes espirituales de la época sin vincularse a ninguna. No reniega del rea­lismo, pero prefiere remontarse a Flaubert; no ignora ningún secreto de la poética sim­bolista y se complace en aplicarla a la in­vestigación literaria, cultivando los impre­vistos descubrimientos de la analogía y dedicándose con morbosa pasión a la «diso­ciación de las ideas».

Aunque se ocupe preferentemente de prosistas y poetas de la segunda mitad del siglo XIX (Renan, Flaubert, Mérimée, Baudelaire, D’Aurevi­lly, Mallarmé), se detiene con agrado en todas las épocas, ante cualquier problema: habla de Stendhal y Shakespeare, de Ra­cine y Molière, de La Fontaine, del tea­tro del siglo XVII, de la poesía en la época de la Revolución, de la influencia de la literatura inglesa en Francia, de las rela­ciones entre el latín y el francés.

Discute con Nietzsche sobre el amor; intenta rei­vindicar a un poeta menor del siglo XVII (D’Esternod) ; analiza el Roman de la Rosa (v.); hace un balance de la cuestión homé­rica; pasa de Madame de Staël a Casanova y al Gongorismo (v.); se remonta hasta Abelardo; vuelve a los modernos, a los últimos contemporáneos, y señala el ima­nimismo del joven Romains, admira la lí­rica de Paul Fort, señala los claros signos del futuro talento de Colette…

Todo ello siguiendo los caprichos de la ocasión y de su profesión de crítico. Insistiendo sobre los temas más extraños e inusitados, por horror a los caminos trillados y al conven­cionalismo, prefiriendo los azarosos ara­bescos de la fantasía a las rigurosas líneas de la lógica tradicional, Rémy de Gourmont es un crítico engañador y precioso al mismo tiempo: rico tanto en descubrimien­tos ocasionales y sutiles novedades como en extravagantes paradojas.

Si altera las proporciones y se complace en deformar las figuras de segundo plano, encuentra, a menudo, destellos de luminoso buen sentido ante los temas más grandes. Su mental queda fielmente expresada en un estilo elaborado y refinado, agudo y epigramá­tico, lleno de humor y de caprichosos aban­donos. Es una crítica que, por su rebuscada elegancia, por su mentalidad y sus actitu­des más que sus juicios, refleja toda la cultura de una época, el gusto del «liberty».

M. Bonfantini

Uno de aquellos libros por medio de los cuales el lector adquiere conciencia de su propia época. (A. Gide)