Título de una serie de composiciones en forma de «suite», pero que se diferencian de ella por el número y la cualidad de las varias partes que la componen.
En efecto, la «Allemande», primera danza de las «suites», va siempre precedida aquí de una parte que no pertenece a la danza. Johann Sebastián Bach (1685-1750) escribió tres partitas para violín (en la en «re menor» está la famosa Chacona, v.), tres para laúd y siete para clavicémbalo.
Estas últimas, que son las más importantes y que se conocen también con el nombre de Suites alemanas, fueron escritas entre 1726 y 1730, y comparadas con las Suites francesas (v.) de 1722, acusan mayor madurez al separarse de la forma de danza como era tratada por los músicos franceses contemporáneos.
La más notable de las Partitas es quizás la en «si bemol mayor», que se abre con un «Preludio» cuya construcción no es en nada inferior a los preludios más conocidos del Clave bien temperado (v.); es todo una imitación de partes y una persecución de ideas entre las dos manos, las cuales dan a este trozo un sentido de granítica construcción.
Sigue la «Allemande», página de verdadero virtuosismo. Menos compleja es la «Courante», la cual, sin embargo, requiere un estudio muy cuidadoso por parte de la mano izquierda. La «Sarabanda», como muchos adagios de Bach, está formada por un canto entretejido de muchos ornamentos, y apoyada en las armonías de sostén.
Dos minuetos, muy sencillos, preceden a la «Giga» final, otra página verdaderamente virtuosista. La Partita en do menor comienza, en cambio, con una «Sinfonía» de carácter casi solemne, seguida excepcionalmente de una fuga a dos voces; sólo como tercera parte viene la «Allemande». Otra anomalía es dada por la última parte, que es un «Capriccio» en vez de la «Giga» tradicional.
También ofrece particular interés la Partita en si menor, por su valor musical, por su volumen (es la más larga y la más rica) y por lo excepcional de algunos trozos que la componen; en efecto, se inicia con una «ouverture» al estilo francés escrita por Bach siguiendo los cánones de la forma en uso en Francia como preludio a los dramas líricos.
No tiene «Allemande» y se pasa acto seguido a la «Courante». Siguen dos «Gavotas» de construcción muy sencilla, que tienen un aire de estilo francés. La «Sarabanda» va precedida de dos «Passepied» y seguida de dos «Bourrées» y de la «Giga», danza que habitualmente cerraba la «suite», pero que va, en cambio, seguida aquí por un «Eco», forma usada frecuentemente por los compositores franceses del siglo XVIII.
Se puede decir que toda la Partita en si menor, desde el comienzo hasta el final, es un homenaje a la música francesa. Las demás Partitas no se separan mucho dé las aquí mencionadas, y son menos dignas de mención.
R. Malipiero

