[Parerga und Paralipomena]. Última obra del filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860), que, publicada en 1851, consiguió romper la indiferencia con que había sido mirada hasta entonces su filosofía.
Parerga es la obra más importante de Schopenhauer, después del Mundo como voluntad y representación (v.), de la que se considera, con razón, la legítima descendiente, puesto que ratifica, completa y desarrolla, desde ciertos puntos de vista, su exposición sistemática.
Al éxito de la obra contribuyeron sus extraordinarios méritos estilísticos, la fluidez y facilidad de forma, por lo que el mismo Schopenhauer solía considerar esta obra como una exposición popular de sus doctrinas.
Destinada en parte a colmar algunas «omisiones» del Mundo como voluntad y representación, y en parte a expresar pensamientos aislados, tiene la forma de una colección de ensayos, esbozos y artículos sobre las cuestiones más dispares: lógica, metafísica, moral, estética, política, derecho, literatura, psicología, mitología, etc., con algunos artículos de escaso valor objetivo, que no tienen con la filosofía más que una relación muy indirecta.
El primero de los dos volúmenes contiene los ensayos más notables, entre los cuales citaremos los agudos «Fragmentos sobre la historia de la filosofía», la sátira «Sobre la filosofía universitaria», las interesantes «Investigaciones sobre las apariciones» y los profundos «Aforismos sobre la sabiduría de la vida».
La historia de la filosofía expuesta en los «Fragmentos» no es llevada según una rigurosa línea de continuidad, como por otra parte el título ya advierte; desde los pre- socráticos — a través de Sócrates, Plátón, Aristóteles, él Estoicismo, el Neoplatonismo, Scoto Erígena, con una ojeada a la Escolástica y Bacon —, Schopenhauer pasa a tratar de la filosofía moderna y en particular de Spinoza; se detiene luego en Kant, al que dedica la mitad del ensayo, para terminar con algunas páginas sobre su propia filosofía.
Además del interés que tienen sus agudas observaciones, los «Fragmentos» son, en conjunto, un elevado ejemplo del método científico, aplicado al estudio directo de los autores tratados. En la sátira «Sobre la filosofía universitaria», Schopenhauer desahoga en términos inequívocos su resentimiento hacia el dudoso valor científico y el escaso sentido moral de los profesores universitarios — aludiendo especialmente a Hegel y a sus discípulos —, que ocupan las cátedras con la única intención de conseguir honores y procurarse unas ganancias, verdaderos sofistas modernos en el mercado de la ciencia.
Las «Investigaciones sobre las apariciones» presentan a un Schopenhauer intensamente compenetrado con los fenómenos espiritistas, en los cuales — y especialmente en los más complicados, como son las apariciones, que nos dan fe de la existencia de fuerzas misteriosas que ni siquiera sospechamos — encuentra una corroboración a su metafísica; según él, la explicación de tales fenómenos sólo es posible recurriendo al principio monista de la voluntad.
Los «Aforismos» contienen un conjunto de normas para la vida feliz, considerando aquí la vida no desde el punto de vista metafísico — pues entonces la única norma es el ascetismo —, sino desde un punto de vista meramente empírico. El filósofo invita primero a la consideración de lo que se es, o sea, al examen de lo que poseemos según las diferencias que la naturaleza ha establecido entre los hombres.
Lo que somos contribuye a nuestra felicidad muchísimo más que lo que tenemos, que constituye el segundo objeto de estudio de los «Aforismos», y bajo lo cual Schopenhauer entiende los bienes de toda clase, mientras sean adquiridos y no poseídos naturalmente. De aquí pasa al examen de lo que el hombre representa, lo que es, en la consideración ajena, respecto a honor, jerarquía y gloria.
Finalmente Schopenhauer da unas máximas para vivir sabiamente, entre las que recordaremos la advertencia a no hacernos ilusiones sobre la positividad del placer, porque éste sólo consiste en la ausencia de dolor, y la exhortación a la vida solitaria, propia de los hombres superiores; de hecho, la sociabilidad va siempre acompañada de escasa capacidad intelectual y superficialidad de espíritu.
El segundo volumen de los Parerga comprende, además de unas pocas páginas de versos, 31 capítulos, los más notables de los cuales son: el VI, «Sobre la filosofía y ciencia de la naturaleza», en el que Schopenhauer pronostica la reacción a la metafísica, entendida como pura especulación por parte de una metafísica real, que tome como punto de partida la experiencia y explique ésta desde un punto de vista más elevado que las ciencias naturales, demasiado limitadas frente a la filosofía; el IX, «Sobre la doctrina del derecho y política», interesante por la actitud indiferente que Schopenhauer — en conformidad con las teorías budistas — asume ante las teorías y los acontecimientos políticos; el XV, «Sobre la religión», donde repite la oposición al teísmo, derivada también del conocimiento y aceptación del pensamiento hindú, y la interpretación de la religión sólo como forma de filosofía popular, que por consiguiente será abandonada en cuanto sea reconocido el advenimiento de la razón y, por tanto, de la filosofía; el XIX, «Sobre la metafísica de lo bello y la Estética», que amplía el tercer libro del Mundo como voluntad y representación y pone de relieve aún más el valor catártico del arte.
Con los Parerga y Paralipomena, Schopenhauer no se proponía la penetración propiamente filosófica del Absoluto, sino el análisis del propio mundo empírico, que constituía el tema inagotable de su aguda y profunda investigación. De aquí la variedad de contenido de la obra, que desarrolla El mundo como voluntad y representación, tomando como punto de partida cualquiera de sus temas.
A. Cecconi

