Papiros Matemáticos, Anónimo

 Los escasos textos de matemáticas del antiguo Egipto actualmente conocidos, aunque deban considerarse como recopilaciones de problemas empiricoprácticos para el uso corriente de empleados de contabilidad y de administra­ciones, cuando son sometidos a examen pa­ciente y sagaz permiten observar notables resultados de una antiquísima elaboración científica original.

Un primer grupo de tex­tos se remonta al Imperio Medio (din. XII, , 2081-1869 a. de C.) y está constituido por el papiro Kahun, de Moscú y de Berlín, y por el papiro Rhind — el nombre de su primer poseedor—, descubierto en Tebas y conser­vado en Londres, en el Museo Británico y, una pequeña parte, en el Museo de Nueva York.

Este último es una copia, debida a un tal Ahmés que vivió bajo la dominación de los hiksos (dinastía XV, 1752-1645 a. de C.), de un texto más antiguo, cuya composi­ción se remonta al tiempo del rey Amenemhe’e III (dinastía XII, 1930-1881 a. de C.). Estudiado muchas veces, su explicación cien­tífica se debe a A. Eisenlohr y a M. Can­tor; la más reciente transcripción y traducción se debe a T. Eric Peet (1923).

Es im­portante el pasaje relativo a la solución del problema de la cuadratura del círculo, a la que los egipcios se aproximaron formando con los 8/9 del diámetro, el lado del cua­drado que se buscaba. El área del círculo, según lo Reconoció el italiano F. Favaro, fue entendida como equivalente a (64/81) d.; la relación fija que mediaba entre la longi­tud de la circunferencia y el diámetro — o sea π — fue determinada en 3.1604, valor que difiere del verdadero: 3.14159… Remonta a época mucho más tardía un segundo gru­po de textos: un papiro demótico, el papiro de contabilidad de Achmim, las «Tablas cop­las», en las cuales, inmunes en general a’ toda influencia de la entonces floreciente matemática griega, se conservan los proce­dimientos del cálculo del más antiguo Egip­to.

El cálculo egipcio se basaba en el sis­tema decimal. De uso corriente eran las cuatro operaciones (la multiplicación está sustituida por una serie de reduplicaciones; la división invierte el procedimiento de la multiplicación); el cálculo fraccionario llegó’ a perfeccionarse bastante. Particulares uni­dades de medida con múltiplos y submúl­tiplos estaban en uso para las superficies, los volúmenes y los pesos.

Para las medidas lineales la unidad de medida que se utili­zaba era el «codo», equivalente a 0,450 m., o bien el llamado «codo real», algo mayor, que alcanza 0,525, dividido en submúltiplos (el palmo, el dedo, etc.) « Un interesante ejemplar de «codo» plegable para adaptarlo a su funda de piel fue hallado en Der el Medina en la tumba del arquitecto Haje y se conserva en el Museo Egipcio de Turín.

E. Scamuzzi