El Padre de Apestados, Juljusz Slowacki

[Ojciec zadzumionych]. Poema del poeta polaco Juljusz Slowacki (1809-1849), escrito en 1836-37 en un convento del Líbano y publi­cado en 1839.

Narra la tragedia de un pobre árabe, el cual, durante un viaje en camello con toda su familia, de Egipto a Siria, es alcanzado por una epidemia de peste y ve morir gradualmente, uno tras otro, atacados del mal inexorable, a sus siete hijos y a su mujer.

Petrificado por el dolor, solo ya en el mundo, con el único sostén de su fe en Dios, el desventurado reanuda su triste viaje cargando sobre los camellos que ha­bían transportado con él a sus seres queri­dos, su única tienda de campaña.

La idea inicial del poema procede de un episodio realmente sucedido, y del que se enteró el poeta durante una cuarentena que sufrió en la aldea de El Arish, hacia la frontera egipcia. El genio de Slowacki consiguió construir sobre aquel suceso, en pocos días, y en versos poderosos, diversamente rima­dos, uno de los más grandiosos y profundos monumentos poéticos del más atroz dolor de padre, sostenido únicamente por la fuer­za de su fe.

El pobre árabe, tan duramente herido en todo lo que más quería en el mundo, no cesa de creer ni un instante en la bondad divina, o de rezar, de humillarse ante Alá, de ensalzar su grandeza y po­derío en toda manifestación de su voluntad.

Se percibe en esto un reflejo de los senti­mientos que agitaban el alma del poeta, con­movido recientemente por la contemplación de los monumentos egipcios, y de la ciega devoción de los árabes mientras él también anhelaba a Dios. La intuición y compren­sión de la más íntima tragedia de aquel hijo sencillo del desierto por parte de Slowacki son sorprendentes.

Los cuadros en que narra la muerte sucesiva de los siete hijos y de la madre, que absorbe el contagio de los labios de su último hijo muerto, cuyo cadá­ver entierra besándolo, la pintura de todos los estados de ánimo que se van sucediendo y se sobreponen al torbellino de las des­venturas a medida que éstas se van produ­ciendo y acumulando, el identificarse del poeta con el pensamiento y el sentimiento de sus protagonistas, hacen de este pequeño poema (en conjunto 430 versos*) una de las obras maestras de la poesía romántica po­laca y explican plenamente su extraordina­ria popularidad.

En más de un aspecto y en algunos pasajes más dramáticos, este poema recuerda mucho el episodio dantesco del conde Ugolino (v.) y demuestra una vez más la influencia directa que Dante ejer­ció en no pequeña parte de la obra de Slowacki. Son evidentes también las influen­cias del Prisionero de Chillón (v.) de Byron. Trad. italiana de Aglauro Ungherini (Turín, 1902).

E. Damiani