Owen Tudor, Ludwig Joachim von Arnim

Narración alemana de Ludwig Joachim von Arnim (1781-1831), prosista y poeta de la escuela romántica, colaborador de Clemens Brentano en la recolección de cantos y leyendas populares, editada en 1806 bajo el título Cuerno mara­villoso del niño (v.), y artista dotado de fina sensibilidad musical e inagotable ri­queza de imaginación.

Esta narración es­crita y publicada en 1821 es un viejo re­cuerdo de los viajes a Inglaterra que Arnim realizó durante los años 1803-1804, pero transfigurado en su fantasía con un arte que recuerda los Cuentos fantásticos (v.) de E. T. A. Hoffmann.

En la diligencia de Londres una muchacha del País de Gales cuenta a los compañeros de viaje la historia legendaria del fundador de la dinastía bri­tánica de los Tudor, Owen, que siendo en la corte paje de la princesa francesa Cata­lina, esposa de Enrique el Salvaje de Ingla­terra, consiguió tras muchas peripecias y aventuras casarse con ella a la muerte de su marido.

Al final del relato se descubre que la narradora, disfrazada de aldeana, procesada y perseguida por la policía, per­tenece al séquito de una alta dama de Ingla­terra. Los viajeros para demostrarle su gratitud la ayudan a huir burlando la vigi­lancia de un guardia.

La técnica de la no­vela sigue el artificio caro a los románticos de la narración que es marco de otra narra­ción para conseguir crear una ambientación y un tono más sugestivos y propios del tema. Pero el mundo de lo maravilloso y de lo sobrenatural, elemento básico de la poé­tica romántica y del arte de Arnim, se enlaza aquí con el interés realista e histórico y la entonación musical con una cierta ten­dencia a la plasticidad, características que sitúan a Arnim fuera de la escuela.

El estu­dio psicológico del amor acaso se pierda en Arnim en el arabesco de un mundo de fá­bula, pero los fantasmas de este mundo no tienen la vida y la consistencia de aquellos de los poetas románticos como Tieck y Novalis, sino que a la luz de la realidad pali­decen. Y puesto que la viva fantasía del escritor no consigue frenarlos, hay en la obra como un constante choque de dos fuerzas, la unión de elementos diversos que origina un cierto compromiso y perjudica la unidad de inspiración que al fin se re­suelve en una exquisita sensibilidad cromá­tica de forma estilística fresca y armoniosa.

A. Cori