[Der Ursprung der Familie, des Privateigentums und des Staats], Publicada en 1884 por Friedrich Engels (1820-1895), esta obra traza una visión de conjunto de la evolución de las sociedades humanas.
Engels inserta aquí una serie de observaciones inéditas de Karl Marx y basa su generalización en un. cotejo entre las ideas fundamentales del Capital (v.) y las investigaciones de un cierto número de sociólogos, principalmente las del americano Morgan.
Combatiendo las teorías tradicionales, según las cuales la familia monógama moderna, la propiedad privada y el Estado son las formas permanentes de la existencia social, Engels las estudia como resultados históricos en relación con la evolución de los datos de producción. Se manifiesta principalmente contra la teoría que hace de la familia monógama el núcleo primitivo en torno al cual la sociedad y el Estado debieron ir cristalizando poco a poco.
¿Cuáles son las principales etapas mencionadas por Engels? En primer lugar, partiendo de la sociedad comunista primitiva, el momento en que el crecimiento de la producción exigió unas nuevas fuerzas de trabajo y provocó la transformación de los prisioneros de guerra en esclavos. «De la primera gran división social del trabajo», escribe Engels, «nació la primera gran escisión de la sociedad en dos clases: señores y esclavos, explotadores y explotados».
Cuando los oficios se separaron de la agricultura ocurrió la segunda gran división del trabajo, que hizo de la esclavitud un elemento esencial del sistema social. Apareció después la producción para la venta, es decir, la producción directa para el intercambio, y muy pronto la moneda metálica, es decir, la «mercancía de las mercancías».
Junto a la división entre hombres ricos y esclavos apareció la división entre ricos y pobres: quedó establecida la primera base para la institución de la realeza y la nobleza hereditaria. Más tarde, una nueva clase hizo su aparición — los mercaderes — y muy pronto esta nueva aristocracia del dinero rechazó a la vieja nobleza de raza, antes de dominarla.
Las relaciones sexuales evolucionaron asimismo en el cuadro de esta transformación general de la sociedad. Tras la ruina de la filiación maternal y la aparición del patriarcado (esta «gran defección histórica del sexo femenino», como dice Engels), la mujer no tiene más que una condición por debajo de su situación anterior.
La «familia», fundada sobre la base del cultivo del suelo, se caracteriza por el poder paternal y la incorporación de los esclavos. Tal es el caso de la familia monógama griega (pero, como observa Engels, monógama tan sólo para la mujer); es «la primera forma de familia fundada sobre las condiciones no naturales sino económicas, a saber: el triunfo de la propiedad individual sobre el comunismo espontáneo primitivo».
Y así, esta forma de la familia, lejos de ser la base de la sociedad primitiva, es uno de los elementos de disgregación, pues disocia la «gens». Constituye asimismo la aparición de una clase privilegiada que se reserva hereditariamente las funciones concedidas a los elegidos de la «gens» y forma la base del nacimiento y desarrollo del Estado como fuerza especial de coacción.
Con la aparición del intercambio, los productores pierden el control de sus productos, que se transforman en mercancía. El Estado recluta una fuerza armada a su servicio, al principio entre los esclavos.
Luego, al acusarse cada vez más la división del trabajo y producirse la invasión brutal del dinero, la multiplicación de esclavos y extranjeros o «metecos» (que no pertenecen a ninguna comunidad tradicional que se funde sobre la filiación), con la transformación de la propiedad de hacienda en valor de comercio, la usura, los impuestos, el crecimiento del aparato administrativo y la repartición territorial de los hombres, es el Estado de clase lo que se manifiesta en la historia.
De este modo, según Engels, tanto la propiedad privada y el Estado como la familia monógama de tipo occidental tradicional, aparecieron en un momento determinado de la historia humana y deben, por lo tanto, desaparecer en el instante mismo en que desaparezcan las causas que presidieron su nacimiento. Engels observa sobre todo que «la libertad de la mujer… exige la supresión de la familia individual como unidad económica».
Estigmatiza el autor esta estructura social que «se funda sobre la esclavitud doméstica, declarada o disimulada, de la mujer». Evoca la fase superior del comunismo, en la que el amor individual moderno, desconocido anteriormente, encontrará su plena satisfacción.
Así, con la propiedad privada, desaparecerán las formas de la familia basadas en la explotación y la opresión, y también el Estado, ese monstruo tiránico: «La sociedad que», escribe Engels, «reorganice la producción sobre las bases de una asociación libre y equitativa de los productores, desplazará la compleja máquina del Estado al lugar que desde ese instante le corresponderá para siempre: a un museo de antigüedades, junto al torno y al hacha de bronce».

