Obra del pensador y filósofo español Eugenio d’Ors y Rovira (1882-1954), perteneciente al período catalán del Glosario (v.). Fue publicada dentro del Glosari en el verano de 1916 con el título La llicó de tedi en el pare, altrament dita Oceanografía del tedi y fue recogida en el Glosari MCMXVI, publicado en Barcelona en 1918.
El autor nos describe el mundo que aparece a los ojos y a la imaginación cuando se deja divagar libremente el pensamiento. Tendido en su «chaise longue», en un lugar de cura y de reposo, deja libre el funcionamiento de la libre asociación, sin que intervenga ni el pensamiento ni la acción.
El autor nos va describiendo este mundo, por esto llama así a su obra: «y ahora el autor es como el náufrago en medio del mar, que se abandona y pierde la cuerda que lo sostenía… Cierra de nuevo los ojos. Ya nada le ata. Ahora se sumerge, solitario y abandonado, en el tedio. Se sumerge en el tedio, como el náufrago se hunde en el mar.»
Pero es entonces cuando surge toda la vida y la variedad de este mundo marino del tedio. Como en el fondo del mar los filamentos, los tentáculos, la vegetación, las formas extrañas, etc., a pesar de que todo parezca igual y tan monótono, también el mundo, contemplado lentamente, nos proporciona maravillas y sorpresas en todos los órdenes: el cuerpo tendido será el arpa que tocarán los vientos; de pronto, al autor le parecerá que su «chaise longue» es un meridiano; descubrirá las cimas rosas, los abismos blancos, las rayas de oro que ve en la pared enjalbegada (en ella «hay verdes fugaces y misteriosos.
Hay iris y nieves y claros de luna. Hay crepúsculos y auroras»); el espectáculo de las plantas, la danza del agua; las nubes son asociadas a obras literarias; el abandono de sentir pasar el tiempo; las secretas delicias fisiológicas del calambre y el desentumecimiento.
Aparecen después La Voluntad de Potencia y La Voluntad de Ordenación, acompañadas, respectivamente, de Aventura y Previsión, que sostienen un diálogo donde La Voluntad de Ordenación expone los puntos de vista del sistema dorsiano y vence a La Voluntad de Potencia. La meditación en el parque termina con una súbita tempestad, y ahora el autor • «ya no se siente humillado a causa de la derrota.
El que, durante tres horas de una tarde de agosto, ha vivido intensamente y ha agotado un tesoro de sensaciones más maravillosas que si hubiera realizado un viaje por Oriente, ya no se siente cansado; él, que en el frío altar de La Voluntad de Orden hoy ha inmolado cruentamente el cordero de una ilusión que no ha llegado a realizarse, ya no experimenta ni melancolía». Abandona el lugar de reposo al día siguiente.
El autor ha querido exaltar el valor del ocio y presentarnos una forma de avenencia entre la vida activa y la contemplativa u ociosa.

