[Ac uj föl- desur]. Es la novela húngara más popular de Mór Jókai (1825-1904), publicada en 1863, traducida después a varios idiomas y por fin representada como drama y como película.
Se desarrolla en los años después de 1850, durante el período de represión que siguió a la guerra de la independencia. La figura más característica es el anciano Adán Garanvólgyi (v.), propietario húngaro, que no quiere aceptar el absolutismo austríaco y acoge todas las disposiciones oficiales con aquella resistencia pasiva entonces tan divulgada. No viaja por no tener que pedir el pasaporte, no bebe porque imponen un impuesto sobre el vino, no fuma, ya que el tabaco es ahora monopolio austríaco.
No protesta para que el general austríaco jubilado Ankerschmidt le devuelva su finca. Este austríaco se establece en la finca con sus dos hijas para dedicarse a la agricultura, de la que no entiende nada en absoluto, y perdería todo su dinero si no le ayudase su anciano vecino. Un aventurero, que se hace pasar por Petofi ante el administrador de Garanvólgyi, carácter magistralmente caracterizado, se presenta como fugitivo polaco en casa de Ankerschmidt y seduce y rapta a la hija mayor, mientras denuncia a Garanvólgyi acusándole de guardar en su casa irnos escritos contrarios al Estado.
Del registro que realiza la policía resulta que se trata sencillamente de cartas escritas por su nieto desde la fortaleza de Kuístein, donde está encerrado por haber participado en la guerra de independencia, y de las contestaciones del anciano, nunca enviadas para no enriquecer los correos austríacos. La correspondencia llega a manos de la hija menor de Ankerschmidt, quien a través de ella se enamora del joven, Aladár, hasta el punto de que, con la ayuda de su padre, consigue sacarle de su cautiverio. Los dos jóvenes llegan a conocerse y, después de una inundación descrita con grandiosidad épica, en la que Aladár tiene un papel heroico, se casan.
Bajo la influencia de los acontecimientos y del ambiente, el nuevo propietario rompe con su pasado y de honrado adversario pasa a ser auténtico húngaro. El escritor describe con mano maestra el terrible estado de los ánimos durante el período de la represión y el lento proceso de la reconciliación. La idea para el personaje de Ankerschmidt se la dio Haynau, que en los últimos años de su vida se encariñó con los húngaros y trató de ser un verdadero húngaro.
M. Bbnedetk

