Ensayo crítico del escritor Charles Du Bos (1883-1939), publicado -en 1933; se titula exactamente François Mauriac y el problema del novelista católico [François Mauriac et le problème du romancier catholique].
Tiene notable importancia junto con las Aproximaciones (v.), en cuanto expresa con claridad algunas de las posiciones críticas del autor y las coordina polémicamente con la literatura contemporánea. Du Bos, examinando la obra de varios novelistas y en particular la de Mauriac, observa que la actitud del escritor católico es diferente de la de los demás escritores, debido a una mayor seriedad moral y a un empeño de naturaleza religiosa.
Todo novelista, al mirar a la vida como a un espejo, tiene el deber de comprenderla en su complejidad, hasta cuando se muestra infectada de vicios y aberraciones. Con mayor razón, el católico no debe detenerse en lo que de morboso se ofrece en la vida contemporánea, sino iluminar el fatigoso camino de la humanidad hacia la verdad, aunque sea a través de la culpa y del error. Hay que advertir, empero, que el verdadero novelista católico no ha de dárselas de apologista o de predicador, porque de esta manera revelaría su intento al exterior.
Es preciso, al contrario, saber ver en el torbellino de la vida cotidiana el sentido de una sabiduría superior que por voluntad de Dios lleva a la redención; así en-una trama tomada de la vida con perspicacia y humanidad, los personajes reviven con las más sinceras palpitaciones en una exigencia de verdad que nunca podrá ser ahogada por el vicio. Y éste, aun cuando parece triunfar, lleva en sí mismo su condena.
La obra de Mauriac ha de considerarse ejemplar precisamente por la verdad que sabe tomar de la vida cotidiana, hasta el extremo de ofrecerse como una admonición a los escritores que toman al arte sólo como virtuosismo o como oficio. El ensayo de Du Bos está construido sobre una sutil base intelectualista, pues incluye en el juicio estético la necesidad de una filosofía religiosa entendida como norma de toda actividad humana. Su importancia reside en la decidida afirmación de una ley moral que debe guiar a la obra de arte, sin que ésta caiga en el moralismo tradicional o en una vacía literatura de edificación.
C. Cordié

