Nativa, Eduardo Acevedo Díaz

Novela del escritor uruguayo Eduardo Acevedo Díaz (1851-1924), publi­cada en 1890. Sigue en dos años a Ismael y precede en tres a Grito de gloria.

En el período histórico que abarca puede ser considerada, con algunos vacíos, la conti­nuación de la primera y el preludio de la segunda, dado que se refiere a hechos ocu­rridos entre 1823 y 1825. El autor teje con viveza y colorido, en grandes panoramas o en miniaturas de sutil belleza, el cuadro de época confusa, que es de subterráneo hervor revolucionario, mientras la domina­ción lusobrasileña se esfuerza en conso­lidar la conquista de la llamada Provincia Cisplatina.

El mismo poder de descripción y de dramatismo que se impone en las pá­ginas de las mencionadas novelas, se en­cuentra en Nativa, con algo de ternura en episodios idílicos que no son habituales en la acerada pluma de aquel polemista y luchador político. La figura histórica de Leonardo Olivera aparece perfilada con to­ques definitivos, tal como hoy la glorifica la posteridad. Acevedo Díaz contribuye con ésta, como con sus ya citadas novelas y con Lanza y sable — que las complementa en un esfuerzo tardío — a la reconstrucción de la vida uruguaya en los tiempos heroicos, en el período de formación de la naciona­lidad.

De sus grandes cuadros surge, supe­rando la fantasía de los episodios noveles­cos y dando perspectiva a las bien logradas siluetas de personajes, el gran fresco de una sociedad en creación, con sus aspira­ciones inorgánicas pero firmes, con sus características esenciales que la orientan, aun en el desorden y el tumulto, a lograr la independencia y cimentarla en un régimen de democracia.

A. D. González