Mujer y Mundo, Richard Dehmel

[Weib und Welt]. Re­copilación de poesías del poeta alemán Richard Dehmel (1863-1920), editada en 1896. Escrita en parte durante el período en que Dehmel conoció a «Frau Isi», que se convirtió luego en su segunda mujer, la recopilación refleja la inquietud del hombre que quiere librarse, y se está librando, de un ligamen que se ha convertido para él en cadena.

Las poesías que la componen son de distinta forma, metro e inspiración, res­pondiendo al estado de ánimo romántica­mente mudable del autor; pero la unidad la confiere el estilo y también — conceptual­mente— la convicción de Dehmel de que sólo a través del amor por la mujer el hombre penetra y comprende el universo. La recopilación quiere expresar, según el mismo autor (carta a G. Kuhl), «la recí­proca, consciente e inconsciente atracción de los dos sexos para el cumplimiento de una misión humana; el contraste existente entre sus diversas concepciones del amor y la armonía en la común voluntad de vida; su separación frente al mundo externo y presente, su unidad en la creación de un mundo íntimo futuro».

Por otra parte, éste es el motivo fundamental de la poesía dehmeliana y, en aquella época de triunfo del naturalismo, la «desnudez del amor» — os­tentada por Dehmel alguna vez con tono polémico — dio a su poesía una resonancia tanto mayor cuanto que su cuidada ela­boración formal le confería una nota par­ticular de artística distinción. A distancia de medio siglo, las formas de la poesía dehmeliana aparecen hoy más literarias y externas que nacidas líricamente de una necesidad interna: la ambición de Dehmel de convertirse en el «vate» de la renova­ción de la conciencia humana a través de la exaltación erótica, no consigue superar el equívoco de que para hacer poesía baste con poseer y manifestar un modo de sentir, con tal que sea original.

Y es curioso que — prescindiendo de detalles particulares, en los que el ardor de los sentidos brilla en las palabras con riqueza de colores y de música — las poesías que han demostrado ser más vitales son algunos cantos de tono conmovido y sencillo, como el conocido «Canto del trabajador» — «Tenemos un le­cho, tenemos un niño» [«Wir haben ein Bett, wir haben ein Kind»] — o bien otros breves cantos de fondo erótico pero de tono apacible y contemplativo, donde la voluptuosidad y el dolor musicalmente se disuelven en un vago y difuso sentimiento del misterio de la vida, como «Tales no­ches» [«Manche Nacht»], «Del temeroso pe­cho» [«Aus banger Brust»], «Una vez» [«Einst»], «Noche tras noche» [«Nacht für Nacht»] y, especialmente, «La ciudad silenciosa» [«Die stille Stadt»].

L. C. Palmerini