[Odd Wornen]. Novela de George R. Gissing (1857-1903), publicada en Londres en 1893. El doctor Madden, un médico rural bonachón y conservador, dio a sus hijas una educación tradicional, dejándolas, al morir inesperadamente, faltas de medios y totalmente de preparación para afrontar las dificultades de la vida. Las dos mayores, Alicia y Virginia, llevan una existencia penosa después de haber conocido todas las amarguras de su posición de subordinadas en los puestos que ocuparon, una como ama de llaves, y la otra como señorita de compañía.
Una necesidad de escapar de cualquier modo a su vida gris y humillante, lleva lentamente a Virginia hacia el alcoholismo. Mónica, la hermana menor, no tiene más que una aspiración: evitar el triste destino de sus hermanas por medio del matrimonio. Mary Barfoot, la fundadora de un curso comercial para señoritas, que es al mismo tiempo un centro de las nuevas ideas feministas, la pone bajo su protección. Le presenta a Rhoda Nunn, una exponente de la emancipación femenina. Pero Mónica está imbuida de las ideas tradicionales que le dejó la educación paterna y no puede hacer suyas las aspiraciones de Rhoda Nunn, ni tampoco encontrar en el trabajo una satisfacción y un fin que no sea tan sólo material.
Por lo tanto acepta casarse con Widdowson, un hombre anciano y acomodado; pero su unión resulta un fracaso, pues sin quererlo, dado que continúa en relación con Rhoda Nunn, Mónica está influida por el espíritu nuevo y choca contra la mentalidad celosa y tiránica de su marido. Desilusión nada por una pasión romántica, Mónica fallece al dar a luz una niña, sobre la que velarán las dos hermanas Madden y Rhoda Nunn, y de la que tendría que brotar, bajo la influencia de estas opuestas tendencias, la mujer nueva. El escritor advierte la necesidad de un cambio en la posición social de la mujer, pero no parece prever que la humanidad puede sacar de ello alguna ventaja, por lo menos en lo que se refiere a un próximo futuro.
Las corrientes pesimistas de Europa, la insatisfacción intelectual de fin de siglo y el profundo malestar social de Inglaterra provocaron en Gissing, al igual que en los demás novelistas de la reacción antivictoriana, la exigencia más o menos clara de cambios profundos. Pero el mundo en que el escritor se había formado y al que íntimamente pertenecía, seguía, a pesar de todo, siendo el Victoriano; por lo tanto, su exigencia la percibía sólo el intelecto y se agotó en la crítica y en el pesimismo, sin llegar a una concepción radicalmente diferente a la combatida.
La novela adolece de esta posición del escritor y resulta, en conjunto, poco persuasiva. Los méritos de la obra tenemos que buscarlos en el estudio de ciertos personajes (especialmente Rhoda Nunn) y en algunas descripciones, como, por ejemplo, las distintas fases del alcoholismo de Virginia, en que el arte realista de Gissing recurre a todos sus recursos.
R. Barocas

