Estas composiciones polifónicas a cuatro voces de Guillaume Dufay (1400?-1474) difieren netamente de la forma cultivada en el siglo XIV, por ejemplo, por un Guillaume de Machault. Escrito en el estilo libre de la «balada», el «motete» puede incluso comportar textos diversos cantados por distintas voces; por otra parte no hay diferencias sensibles entre la estructura de los «motetes» religiosos y los profanos. Con Guillaume Dufay la escritura a cuatro partes se perfecciona y desarrolla; es probable que los dibujos melódicos fragmentarios y entrecruzados de las partes de «tenor» y «contratenor» estuviesen confiados a instrumentos, mientras, las voces, en las demás partes, cantaban el «motete» propiamente dicho. También se ha formulado la hipótesis de que en algunos «motetes» los instrumentos sustituyan algunas veces a las voces para efectuar «interludios». Pero la parte superior, llamada «superius», conserva siempre un carácter vocal. Desde el punto de vista armónico, puede observarse que Dufay, aun prefiriendo asociaciones consonantes, no teme experimentar el uso de disonancias inusitadas. Sus Motetes, elaborados con minucioso cuidado, son tan notables por su gracia particular como por su pureza estilística.
L. Córtese

