La figura del legislador bíblico ha sido objeto de muchas obras poéticas, musicales y pictóricas. Entre las primeras está el idilio en verso Moisés salvado [Moïse sauvé] de Marc-Antoine Saint-Amant (1594- 1661), que limita el asunto al episodio de Moisés niño abandonado a las aguas del Nilo y salvado por la hija del faraón. Otros episodios de su vida son artificiosa pero hábilmente introducidos en el poema mediante sueños o relatos. El estilo de la obrita, como el de toda la poesía de Saint- Amant, para la cual Théophile Gautier escribió, en oposición a Boileau, palabras de la más alta admiración, es terso y ameno; la narración se desarrolla con la frescura de minucias y detalles que envuelven los episodios en su propia atmósfera y en su propia poesía, librando la obra de la sugestión heroica, fácil en la retórica de un asunto como éste, para entregarla al candor y a la viveza de sus versos que no olvidan el gusto de la Pléyade. Estas cualidades, sin embargo, no brillan en todo el Moisés salvado, sino sólo en sus momentos mejores; de este modo, queda, en el conjunto de la obra poética de Saint- Amant, que está constituido por breves composiciones, como el trabajo menos libre y menos significativo, a pesar de la originalidad del conjunto y la belleza de algunos fragmentos.

