El Menor de Edad, Ivanovič Fonvizin

[Nedorosl’]. Co­media rusa de Denis Ivanovič Fonvizin (Von Vizin, 1745-1792), representada por primera vez en 1782, después de largas re­sistencias de la censura apoyada por las intrigas de la nobleza caricaturizada en la comedia. Como en la otra comedia de Fon­vizin, El Brigadier (v.), la intriga es secundaria ante la caracterización de los per­sonajes: sin embargo, hay en el Menor de edad una mayor tendencia a la comedia de enredo.

La señora Prostakova (v.) ha cen­trado en su hijo Mitrofan (Mitrofanuška, v.), un muchacho estúpido y viciado, los pocos buenos sentimientos que hay en el fondo de su alma. Tiene una pupila, So­fía, que vive en su casa y quisiera casarla con su hermano Skotinin, con tal de qui­társela de encima. Pero anuncian la llegada de un tío de la muchacha que se ha hecho millonario, un tal Starodum (v.), y urde entonces toda clase de intrigas para que Mítrofan se case con Sofía, la cual ama en cambio al joven oficial Milon. Las intrigas fracasan y la comedia termina con la vic­toria del amor de Sofía y Milon. Desde el punto de vista artístico, la comedia de Fon­vizin tiene los defectos generales del teatro de su época, entre ellos la escasa ligazón entre el desarrollo de la acción y los per­sonajes, y el abuso del «deus ex machina»; pero los defectos quedan ampliamente com­pensados por los méritos: precisión realista, viveza de acción y, sobre todo, colorido en el idioma.

Desde el punto de vista histó­rico, El menor de edad es un documento precioso, porque todas las cuestiones vivas de la época, en el campo social o moral, están más o menos señaladas y, gracias a las cualidades artísticas de la comedia, ad­quieren un valor humano universal que quizás escapó a los contemporáneos, a los que debió de hacer mayor impresión el lado cómico y caricaturesco de los tipos y de las situaciones, subrayado por las alu­siones contenidas en los nombres de los personajes: Starodum, el hombre a la an­tigua; Prostakov, el bobo astuto; Skotinin, el hombre bestial; Milon, el hombre que­rido y gentil; Pravdin, el sincero, etc. Trad. italiana de Fed. Verdinois (Lanciano, 1925).

E. Lo Gatto