[Mémoires sur Camot par son fils]. Obra del político francés Lazare-Hippolyte Camot (1801- 1888), hijo de Lazare, publicada en dos volúmenes entre 1861 y 1863, y corregida y aumentada en 1893.
La obra va precedida de una introducción de carácter moralista y de noticias sobre la familia Carnot, sobre la infancia de Lazare-Nicolas (1753-1823), en el colegio y en el seminario, en Autun. Más amplio desarrollo se da a su vida de estudiante en París, y a la militar en Meziéres; y a las noticias sobre sus trabajos científicos y técnicos como los Essais sur les machines (Dijon, 1784), en los que Carnot precisó en forma matemática cómo, en las máquinas «todo cambio brusco de velocidad genera una equivalente pérdida de fuerza viva»; la carta sobre los aeróstatos; y los memoriales sobre fortificaciones y finanzas. La acción de Lazare Carnot en la Asamblea Legislativa (1791- 1792), en la Convención y en el Comité de Salud Pública, en la que dedicó su excepcional capacidad hacia la preparación de los planes de guerra, es, sobre todo, conciliadora aun en los momentos más trágicos: las matanzas de septiembre.
Elegido en catorce departamentos para la Convención y llamado a formar parte del Directorio, Lazare Carnot permaneció en él hasta el 18 Fructidor; después de esta época, acusado de moderantismo, es condenado a la deportación a Guayana, de la que se salva con su fuga a alemania. Elegido ministro de la Guerra y senador, vota contra la institución de la Legión de Honor, contra la propuesta del Consulado vitalicio y el restablecimiento del Gobierno hereditario. Forma también parte del Tribunado; pero para no desmentir su fidelidad a los ideales republicanos, abandona pronto la política y se retira a su castillo de Preslez. En 1814, a la noticia de los reveses militares de Francia, Carnot ofrece sus servicios a Napoleón, que le nombra gobernador de Amberes, por él gloriosamente defendido. Pocas son las noticias acerca de sus años de destierro (1815-1823),a que, como regicida, lo habían condenado los Borbones y que transcurrieron en Varsovia y en Magdeburgo, donde murió. Aparte de los recuerdos y las anécdotas recogidos directamente de boca de su padre, el libro tiene forma bastante pedrestre y escaso relieve, y abunda en máximas morales y democráticas, que carecen de originalidad.
G. Martinelli

