Medea, Ovidio

También Ovidio (42 a. de C.-18 d. de C.) escribió una tragedia sobre Medea, hoy per­dida. Era bastante apreciada por la crítica antigua, recomendada aún por Quintiliano como utilísima para la lectura y la cultura del orador, así como por un hombre cauto en sus juicios y severo como Tácito. Sólo nos han quedado de ella unos pocos frag­mentos, pero podemos razonablemente ob­servar que allí lo patético debió de ser llevado a un alto grado, conforme al arte de Ovidio, y que el argumento se desarro­llaría de modo no muy diferente a la tra­gedia de Eurípides. Fue compuesta, como afirma el mismo poeta en los Amores (v.), para la lectura y la dicción, no para la escena, y precisamente por dicho carácter retórico y escolar fue empleada como mo­delo por Séneca en su tragedia del mismo nombre.

I. Cazzaniga

La Medea de Ovidio parece demostrarme lo que aquel hombre hubiese podido realizarse de haber mandado, en lugar de obe­decido ciegamente, a su ingenio. (Quintiliano)

Tiene muchas afinidades con la de Eu­rípides. La misma fuerza conmovedora, el mismo esplendor retórico y a menudo una agudeza fuera de lugar, la misma graciosa abundancia, vanidad y tenuidad. (A. W. Schlegel)