Herodes y Mariene, Friedrich Hebbel

Siguió Herodes y Mariene [Herodes und Mariamne], drama en cinco actos de Friedrich Hebbel (1813-1863), escrito en 1848, el primero del período vienés, en que el poeta alcanzó la plenitud de su desarrollo artístico: por esto consideraba a esta obra como su obra maestra. Como en Judith (v.), a la cual este drama, incomparablemente espiritualizado, se aproxima por su fuerza poética, se enfrentan hombre y mujer, el brutal elemento masculino y el femenino, más noble, que aquí es el que moralmente triunfa. Pero por encima de este conflicto luchan entre sí dos edades: una ya decadente y llamada a la muerte con su moral de la fuerza despótica, representada por el tirano Herodes, y otra naciente, proyectada hacia el futuro, con sus ideales cristianos de noble dignidad humana, representada por Mariene.

Hebbel había aprendido tam­bién en aquel tiempo a apreciar la subli­midad de la mujer y del matrimonio en su esposa Cristina Enghaus, la primera actriz que encarnó en la escena a Mariene. También aquí el argumento está tomado de Flavio Josefo, que presenta el derrumba­miento del mundo oriental en contacto con el mundo romano. Herodes, rodeado de ene­migos, es cada vez más desconfiado y cruel; por temor, no infundado, de ser traicionado, ha mandado dar muerte a su cuñado Aristóbulo, de la estirpe de los Ma- cabeos; su más feroz enemiga, su suegra Alejandra, le ha acusado ante Marco An­tonio, que le manda llamar para justificar­se. Sólo su esposa, la bella macabea Ma­riene, le es incondicionalmente fiel; pero él desconfía hasta de ella y, en la duda de que después de su muerte pueda dar su mano a otro, le hace jurar que en caso de que él muera se suicidará. Mariene se nie­ga a este juramento, considerándolo con­trario a su dignidad y a la confianza que merece. Pero se entera con horror que He­rodes ha dado ya órdenes al verdugo, para el caso de que no regrese. Pero Herodes regresa, después de haber sido bien reci­bido por Marco Antonio; éste, antes de combatir contra Octavio en Accio, vuelve a llamarle, y Mariene es feliz, esperando que esta, vez superará la prueba.

Pero He­rodes interpreta en mala parte su alegría, y por celos la pone bajo la espada de un confidente, Soeme, el cual, cuando se di­funde por Jerusalén la noticia de que después de la derrota de Accio, Herodes ha muerto, confiesa a Mariene la orden recibida. Ella entonces decide vengarse y da una fiesta, en la que en medio del asom­bro de todos se muestra tal como Herodes sospechaba que era. Herodes vuelve du­rante la fiesta y manda condenar a muerte a su mujer. Mariene no se defiende, pero antes de morir revela al romano Tito que ha hecho voluntariamente a su suegra el juramento que en un tiempo le pidió He­rodes; pero le hace jurar que no se lo dirá a Herodes hasta después que esté muerta. Cuando Herodes lo sabe, se aferra más desesperadamente que nunca a su co­rona, pero también por ésta tiene que te­mer, pues comparecen los Reyes Magos, que guiados por la estrella se dirigen a Belén a adorar al «rey de reyes» recién nacido. Herodes ordena la matanza de los inocentes en Belén, pero «Moisés se salvó a pesar del Faraón». Y se anuncia la era nueva. El drama, en pentápodos yámbicos, no podía tener, dado su argumento, un gran éxito teatral, pero es rico en escenas vigorosas de contenido y forma. [Trad. es­pañola de Ramón María Tenreiro (Madrid, 1923)].

C. Baseggio-E. Rosenfeld