[Mornings in Mexico]. Páginas de viaje del escritor inglés David Herbert Lawrence (1885-1930), publicadas en 1927.
El alma de los indios de México palpita en estas páginas con su impenetrable profundidad : estos hombres tienen un apasionamiento soñoliento bajo su indolencia fatalista. En su mayoría, son criaturas silenciosas, absortas, quizá sin pensar en nada; no conocen el sentido del tiempo ni del dinero, se dejan llevar por su fatalismo que no permite la intrusión de los blancos con sus proyectos, con su vida agitada. Y en los indios predomina el sentido de la nada, que se transparenta incluso en el paisaje, desierto y rojizo bajo el sol, recorrido por los estremecimientos de los aullidos de los coyotes y los perros salvajes amarillos. Pero el alma india se despierta mágicamente en la agitación alegre del mercado, donde todos se imponen al comprador con su primitiva elocuencia y ríen excitados, tanto si venden como si ven rechazada su mercancía; se despierta en su canto, impersonal y, sin embargo, indeciblemente sugestivo, que los hombres modulan durante largas horas, reclinados en torno al fuego: un canto sin palabras, que expresa un vago sentimiento universal, donde las almas se funden anulándose.
Y manifiestan la ardiente personalidad de su ser íntimo en la danza sagrada, que representa una perfecta fusión del hombre con la naturaleza y parece casi reproducir el movimiento fecundador de la tierra, como en la «danza del grano que germina». En estas páginas brillantes la nota polémica contra el cerebralismo de nuestra felicidad exangüe y formalista, posición sobre la cual Lawrence construyó toda su vida y su obra, anima con violento lirismo la encendida y entusiasta evocación de un país donde el autor quiere reconocer realizado su ideal de una vida en íntimo contacto con las fuerzas primigenias de la naturaleza (v. la serpiente emplumada).
G. Alliney

